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lunes, 23 de diciembre de 2013

Sobre mi cuerpo decido YO

Me vais a perdonar que tome este espacio para mostrar mis opiniones sobre algo que esta de actualidad en España, la reforma de la ley del aborto, tal vez no sea el espacio más adecuado para hacerlo, pero dado que hablamos de veinteañeras, es decir, de mujeres y es una reforma que ataca directamente a las mujeres no puedo resistirme a hacerlo. 

Antes de nada quiero dejar algo muy claro que creo que el Gobierno de este país aun no ha logrado comprender. Las mujeres del mundo y las de España en concreto, ya que son las que nos ocupan, no se levantan una buena mañana aburridas y deciden que quieren abortar. NO, NO Y MIL VECES NO. Nadie aborta por aburrimiento o como método anticonceptivo como dijo en su día Manuel Fraga, quien aborta tiene una verdadera razón para ello. Así que no merece ser criminalizada, ni señalada con el dedo por ello. Hasta ahora, y espero que no cambie y esta ley se tumbe, la mujer era libre para decidir sobre su cuerpo ahora tiene que ser madre este preparada para ello o no, pueda garantizar una buena vida a su hijo o no.

Pero lo que más me avergüenza como española de toda esta historia es que se elimine el supuesto por malformaciones en el feto(solo se contempla por malformaciones en las que el feto sea inviable y siempre que esto ocasione daños psicológicos a la madre), por enfermedades que le vayan a ocasionar una vida corta y llena de sufrimiento o larga pero igualmente agónica. Además se excluye las discapacidades. Pongámonos en el supuesto de una mujer embarazada cuyo hijo sufra una enfermedad que jamás le permita llevar una vida normal e independiente ¿qué pasará entonces? Ya no es solo que vivir así no sea vida ni para el hijo ni para sus padres es que además cuando sus padres ya no estén quien va a hacerse cargo de hijo, ¿el Estado? me vais a perdonar que me descojone pero si no son ni siquiera capaces a garantizar las ayudas que necesitara durante toda su vida y que tendrá que salir de los bolsillos de sus progenitores como van a ayudarle cuando ellos ya no estén. No simplemente estamos condenadolos a vivir un infierno en vida, a tener que pasarse la vida preocupados por que será de su hijo cuando ya no estén. 

Quiero decir también que respeto y es más admiro a quién hasta ahora, aun siendo consciente de todo esto, ha decidido tener a su hijo y vivir con él todo lo que pueda. De verdad que no tengo palabras para esos valientes porque creo que se merecen todo lo mejor que les pueda brindar la vida pero es igual de respetable la decisión de quien elige no seguir adelante. 

Una reforma que nos sitúa, una vez más, a la cola de Europa. Hemos pasado de ser un país progresista en cuanto a reformas sociales a ser una país que es la vergüenza de cuantos nos rodean. Pero es que además esta reforma pone en peligro la vida de la mujer, como ya ha hecho público la OMS, dado que quien no se entre dentro de los requisitos de la nueva ley y quiera abortar tendrá que hacerlo fuera de España. Volvemos a los tiempos en los que se iba a abortar a Londrés, curiosamente lo hacía quien tenía dinero para ello que solía coincidir con quien estaba en contra del aborto, estas ironías que tiene la vida. Pero ya no solo hablamos de un coste elevadísimo que no todo el mundo podrá hacer frente, si no de que precisamente por esto habrá quien acabe yendo a abortar a clínicas en condiciones pésimas que puede ocasionarle problemas de salud o incluso la muerte. 

Sintiéndolo mucho y viendo hacía donde van las cosas en este país cada vez estoy más de acuerdo con campofrío #hazteextragero. 


domingo, 15 de diciembre de 2013

Sexo en el trabajo

Hablaba con mi con mi compañera de piso y de profesión sobre los últimos cotilleos amorosos/sexuales que sabía y llegamos a la conclusión de que pertenecemos a un sector profesional con demasiada promiscuidad, dicho esto, hoy quiero hablar sobre las relaciones con compañeros de trabajo. 

¿Cómo de bueno es tener una relación con alguien que ves a diario, durante un montón de horas seguidas? Superado el primer instante, el de "que morbo da tirarte a un compañero" ¿cómo sigue la vida? Pongamos dos casos:

1º Sexo sin compromiso

Es obvio que el roce hace el cariño y pasarte un montón de horas con las mismas personas puede llevarte del roce al "roce". Tener una aventura con alguien del trabajo puede resultar muy excitante, por aquello de la atracción de lo prohibido. E incluso puede ser que esos affaires tengan lugar en el trabajo, a escondidas, cuartos de la fotocopiadora y todos esos lugares de película porno. Pero y qué puede suceder. Primero que os pillen y que los dos acabéis de patitas en la calle, cosa que no creo que ninguno desee en este momento concreto.¿ Pero si no os pillan y se acaba? Ver día tras día a la persona que hace nada compartía tu cama, solo puede acabar mal o peor. Podéis volver a caer en la tentación o, en caso de haber terminado mal, tirándoos la grapadora a la cabeza. Sea cual sea lo que si es seguro es que os quedan muchas horas de miradas, situaciones incomodas y momento de "yo que hago ahora". 

2º Relación amorosa 

Pongamos por caso que conoces al hombre o a la mujer de tu vida en el trabajo, esta puede ser la situación que todos creáis fácil e incluso puede que algunos ideal. Pero pensarlo detenidamente, serían 24 horas viendo a la misma persona, 24 horas sin separaros y sin tener espacio propio... no sé a vosotros a mí ya no me suena tan bonito. Desde luego lo que está claro es que esto no es apto para personas que se agobien con facilidad ya que en este caso la relación estaría abocada al fin. 

Dentro de este apartado podemos hablar también de las relaciones de poder, que si bien en el primero pueden tener un componente de erotismo, aquí son más bien un problema. No todo el mundo lleva bien que su pareja y su jefe sean la misma persona. Hay a quien puede no gustarle tener que rendirle cuentas laborales a su pareja.

Además esta, como en el apartado anterior, el tema de la ruptura... ¿Ver todos los días a vuestro ex? ¿Estáis seguros de querer eso? Hay un refrán muy conocido que dice "donde tengas la olla no metas la..." todos sabemos como acaba, pues chicos que queréis que os diga que esta bastante acertado. Separad lo personal de lo laboral, viviréis más tranquilos. 


Tiffany's

domingo, 8 de diciembre de 2013

Mundos para-lelos

Hace unos días, en una de esas llamadas de "que gilipollas es fulanito" hablaba con una de mis queridas amigas sobre los dos gilipollas en cuestión que ocupan nuestra mente y sus últimos éxitos. Ya sabéis todas estas historias que de no ser porque os están pasando a vosotras jamás os creeríais porque es realmente complicado pensar que una mente humana pueda retorcerse tanto. 

Pues bien entre insultos y palabras malsonantes varias mi amiga llegó a la siguiente conclusión. Tiene que haber un mundo paralelo o varios en los que las cosas que realizan estos personajillos en cuestión tienen verdadero sentido. Es decir, que por ahí hay otra dimensión ocupada única y exclusivamente por cromosomas "Y" en las que cosas como desaparecer un mes y volver un día con la mejor de tus sonrisas o decirte "seamos amigos" y comerte los morros una semana después son cosas lógicas y normales.  Y pensándolo bien no sería tan disparatado y es que de ser así por fin comprenderíamos porque resulta tan difícil entender el comportamiento masculino. Los pobrecillos no tienen la culpa, es solo que en su pequeño mundo para-lelo sus ideas son lo más común de lo común y no entiende que tú le mires con cara de pez cada vez que da un giro de 180º en su actitud. 

El único problema que le veo a todo esto es cuando su mundo para-lelo entra en contacto con el mio y a mí empieza a dolerme la cabeza y tengo que destinar el 80% de mis neuronas a tratar de comprender que cojones es lo que intentas decirme con tus actos. Es ahí cuando quiero que me des la llave de tu cabeza o traerte de una patada en el culo al planeta Tierra, donde cariño, blanco es blanco y negro y negro y si hay un montón de tonos de gris pero tus colores no los encuentro en la paleta. Y entonces es cuando a las mujeres no hay quien nos entienda y todas esas cosas que decís y que me vais a perdonar pero no son verdad. 

Y entonces yo me pregunto a ver si va a ser verdad eso de que las mujeres venimos de Venus y los hombres de Marte y al final va a ser que no estamos hechos para entendernos y yo me tengo que pasar la vida entera con conversación donde trato de analizar que significa que me beses o que dejes de hacerlo. 

Hombres del mundo aclaraos por favor ;)

Tiffany's

lunes, 2 de diciembre de 2013

Fecha de caducidad

¿Tenemos fecha de caducidad? No, no hablo de la muerte ni me voy a poner en plan melodrama. Hablo de una fecha de caducidad distinta, me refiero a si está limitado el tiempo en el que podemos aportar algo a las personas. Es decir, todas nuestras relaciones personales son efímeras. 

En los tiempos en los que vivimos cada vez es más difícil ver una relación que sobreviva en el tiempo, normalmente nos referimos a relaciones de pareja pero si observamos realmente el mundo que nos rodea este ataque de caducidad se extienda todas las relaciones interpersonales. Los amigos, los conocidos y por supuesto las parejas van y vienen y a lo mejor lo que calificamos de catástrofe no es más el ciclo natural de la vida. 

A medida que crecemos, que vamos quemando etapas, vamos cambiando, vamos buscando cosas nuevas y tenemos nuevas ambiciones e inquietudes y tal vez esas sean precisamente las razones por las que a medida que pasan los años las personas salen y entran de nuestra vida cada vez con más asiduidad. No todos evolucionamos a la vez, no todos esperamos ni buscamos lo mismo en la vida y si las relaciones se producen por afinidad es lógico que si esta afinidad desparece lo haga la amistad, pareja o lo que quiera que sea. Es por tanto normal que busquemos a un nuevo alguien que venga a llenar el hueco que ya no puede ocupar la otra persona, porque su compañía o su charla ya no nos aportan nada. Suena cruel pero el otro día alguien me dijo "el día que tu compañía deje de aportarme algo tranquila que te lo haré saber y hasta aquí todo", lo primero te acuerdas que cada miembro de la familia de semejante capullo pero después lo analizas y te das cuenta de que no es cruel si no práctico. Dejar de almacenar amigos que no aportan nada a tu vida, amigos cuya compañía ya no te gusta o ya no disfrutas. Y lo mismo con las parejas. 

Pero entonces yo me pregunto ¿merece la pena unirse a alguien en esta vida si al final tendrás que decir adiós? Supongo que como todo en la vida se trata de la perspectiva con la que lo mires. Las experiencias son experiencias y cada momento de la vida distinto del anterior y del siguiente, ¿entonces por qué no vivir cada momento como quieres y con quien quieres? Dejemos de lado los traumas, la gente va y viene y no queda más remedio que aceptarlo. No dejemos de vivir el presente porque creamos que nuestro presente no tiene futuro, a veces la gente solo pasa un mes o dos por tu vida pero la cambia por completo o te hace vivir cosas que jamás olvidarás y que por nada cambiaras. 

Además lo bueno si breve dos veces bueno ¿no?


Tiffany's



martes, 19 de noviembre de 2013

¿Cómo se vive siendo "la otra"?

No sé porque últimamente me he empezado a dar cuenta de que la fidelidad es como las brujas que" haberlas hailas" pero que nadie las ha visto. Y pensando pensando me he puesto a imaginar como será la vida de "la otra", quiero decir, que todos sabemos que no es nada fácil llevar un tipo de relación en la que sientes que esa persona no te pertenece del todo aunque normalmente lo experimentamos al comienzo de una relación y no como forma de relación. No saber que hacer, que decir o como comportarse, hasta donde puedes llegar y  hasta donde no. Y ahora pensar que vuestra relación siguiera siempre así, que nunca supierais muy bien cual es vuestro sitio, ni vuestros "derechos" sobre esa persona. 

Me imagino que a lo mejor las mujeres que se identifiquen con ese perfil y que me estén leyendo me pueden decir que no tengo razón en nada, así que quiero decir antes de seguir que esta que sigue es mi humilde opinión y lo que he podido sentir tratando de ponerme en la piel de quien tiene que compartir a su hombre que su pareja. 

1. No poder hablar siempre que se desee

Primer punto y para mi uno de los pilares para volverme loca con este tipo de relaciones. Soy una persona que a veces necesita explotar brevemente y decir aquello que pienso o simplemente saber que la persona a la que está echando de menos o en la que está pensando también está pensando en ella pero ¿qué pasa si no puedo saberlo? ¿Qué pasa si justamente en ese momento está con la titular y yo la suplente me tengo que conformar con quedarme con mis fantasmas en el banquillo? Lo cual me lleva a ¿puedo tener fantasmas?

2. Sentimientos, paranoias, necesidad y demás mierdas

¿Qué tipo de sentimientos puedo tener en una relación de este tipo antes de estar completamente abocada a sufrir? Ninguno, medio, diez... Y lo que es peor ¿qué cojones hago con ellos? ¿Puedo necesitar cariño, compañía o verle tan siquiera? Como veréis aquí lo único que me asaltan son dudas y es que me parece lo más difícil de delimitar en estos casos, cuando dejas de ser lo que quiera que seas para él para pasar a ser otra novia. 

3. Celos

Creo que en toda relación de este tipo llega un momento en el que se sienten celos. Celos de no tener lo que hay otra persona que si tiene, de que la persona a la que deseas con todo tu cuerpo le deba su tiempo y su vida a otra y no a ti, de que en cierto modo te quedes las migajas. O simplemente celos porque tú no eres la única en su vida porque a nadie nos gusta compartir, porque le queremos solo para nosotras las 24 horas del día. Celos por que alguien tenga la vida que tú deseas y te veas como un mero espectador. 

4. Planes

Y aquí vamos de planes de futuro a planes de un viernes por la tarde. ¿Cual es tú tiempo? ¿Cuando puedes planear que hacer mañana si hay alguien a quien se le puede apetecer ir al cine y tú vas a tener que joderte en tu casa? Supongo que no puede ser fácil ver como otra persona hace las cosas que tú desearías (volvemos a los celos) como algo que imaginas vivir solo puedes tenerlo en tus sueños o en el tiempo que pueda destinarte a ti.

5. Las mentiras 

Vivir sabiendo que tú vida se basa en mentiras no puede ser fácil, que cada vez que cinco minutos son tuyos una mentira sobrevuela el aire y tú eres su cómplice. Las relaciones deben estar cimentadas en la sinceridad, se dice, ¿entonces qué te queda a ti?




domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Existen los malos en la cama?

Hace unos días tenía una conversación de esas típicas de piso de estudiantes, es decir, sobre sexo. El caso es que debatíamos sobre si ciertamente hay que gente que es mala en la cama o simplemente gente que no se compenetra bien (no había palabra más adecuada). Los bandos estaban en las que estábamos seguras de que hay por ahí perdidos auténticos desastres en la cama (de ambos sexos) y las que estaban convencidas de que el problema radica en que no a todos nos gusta lo mismo a la hora de hacer el amor. 

Yo comprendo que cada cual en la cama es de una forma distinta que no a todos les gusta hacer el Circo del Sol en la cama y que hay gente que es más de misionero y al revés pero también creo que hay completos inútiles sexualmente hablando.  Y me baso en la propia experiencia. Supongo que todos los que estáis leyendo esto habréis oído hablar del extraño caso del hombre la mujer palo, ese que produce el mismo efecto que estar follándose a la almohada. Pues ahora dedicad dos minutos de vuestra vida a tratar de pensar a quien en su sano juicio le puede gustar una persona así en la cama. A mi solo se me ocurre una respuesta, a un pavisoso (sin sangre, aburrido, parado...) del mismo calibre. Y entonces me diréis "Tiffany's acabas de quitarte la razón, ya no hay malos en la cama si no gente a la que no les gusta lo mismo"... mmm... si pero no. 

Puede ser que a ti te guste que tu pareja se mueva menos que un muerto, que también te lo deberías de hacer mirar, pero eso no quiere decir que tu pareja sea buena en la cama. Simplemente que vuestro sexo es el más aburrido que alguien se pueda echar a la cara pero bueno para gustos colores que yo en eso no me meto que venía aquí a hablar de los malos en la cama y se me van las neuronas a otro sitio. Prosigo. 

Es un hecho que hay gente a la que se le dan bien los deportes y gente a la que no, gente que cocina como Arguiñano y gente que lo hace como el del bar de debajo de mi casa. Pues no entiendo porque el 50% de mi casa no ve que haya gente a la que se le da bien follar y gente a la que no. Al final y al cabo tiene mucho de deporte e incluso algo de cocinar. Es una habilidad, como otra cualquiera, y hay quien la tiene y quien no. Y como todo también tiene algo de práctica, de ir mejorando con la experiencia y con el tiempo. Aunque si no partimos de una buena base mal lo tenemos, igual que yo no marcaré goles en lo que me queda de vida. 

También os diré hay que gente que parece haber nacido con el talento de proporcionar orgasmos y aunque su experiencia sea la justa y necesaria son autenticas maquinas en la cama, con lo cual me reafirmo en mi teoría de que los buenos y los malos en la cama existen. Luego cada uno se quedará con la persona que más se adapte a él y a sus gustos. 

Y vosotros que opináis, ¿existen los malos en la cama?

Tiffany's

domingo, 3 de noviembre de 2013

Conformistas y otras formas de no vivir

Más vale malo conocido que bueno por conocer. Ocho palabras que me ponen de mal humor. Valiente gilipollas el que se inventó este dichoso refrán. Le he dado vueltas y vueltas a lo que quiso decir con ello la primera persona a la que se le ocurrió porque me niego a pensar que nadie en esta vida haya sido tan simple como para pensar que de verdad valía la pena quedarse con lo malo en vez de buscar algo mejor. 

Ya se lo que me vais a decir que no sea tan corta que obviamente habla de la posibilidad de que buscando algo mejor de lo que tienes (sea el aspecto que sea) acabes con algo todavía peor que convierta lo primero en el menor de los males. Si yo todo esto lo entiendo pero que no, que me parece absurdo. Pasarse toda la vida conformándose con algo por no atreverse a dar el paso e intentar cambiar y mejorar, solo porque alguien en algún rincón dijo "eh cuidado que a lo mejor te das la hostia del siglo, que puede que seas feliz pero no te arriesgues no vaya a ser que no". Y con esto os presento al primer conformista de la historia. 

Lo cual me recuerda otra razón por la que odio esta frase, los conformistas. Lo siento pero no puedo con ellos. Que razón te empuja en esta vida a conformarte con algo que no quieres, me da igual si se llama novi@, trabajo, estudios, lo que te plazca. La vida tiene que ser algo más que quedarte sentado esperando a que te pase por encima, las aspiraciones son necesarias y considero que la continua necesidad de cambiar y de mejorar y  de ir siempre un paso más allá es intrínseca a la vida o por lo menos a vivirla bien. No logro entender a esa gente que se queda en un punto de la vida en el que no es feliz simple y llanamente porque se encuentra cómodo en él. "Odio mi trabajo pero no lo dejo porque ¿y si no encuentro algo mejor?" Dichosa frasecita otra vez. "No dejo a mi pareja porque me siento a gusto con él/ella" "A gusto" es una definición de mierda para una pareja y sobre todo un gran eufemismo para "no tengo cojones". No tengo cojones a cambiar porque los cambios dan miedo y yo vivo de puta madre en mi mundo tal y como está, que no soy feliz que estoy frustrado por alguna u otra forma pero eh que más vale malo conocido que bueno por conocer. En fin...

Conformarse en esta vida es una forma de rendirse, de decirle al mundo y a ti mismo que no te consideras capaz de nada más que de lo que tienes. Que no valoras tus posibilidad y que ni siquiera las conoces y lo que es aun peor ni siquiera las quieres conocer no vaya a ser que les tengas que plantar cara y explicarles porque razón eliges la frustración como forma de vida. No nos engañemos amigos nadie es feliz en una vida que no quiere solo se acostumbra a su día a día lo mejor que puede y si no tranquilos que siempre habrá alguien que os anime, "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". 

lunes, 28 de octubre de 2013

¿Es posible querer a dos personas a la vez?

El amor es cosa de dos. Chico conoce chica. Chica conoce chico. Chico conoce chico. Chica conoce chica. Hasta aquí todo simple ¿no? Y una mierda.

Y si chico conoce chica y luego chico conoce otra chica, y esto para todas las variaciones anteriores, ¿entonces qué? Pues entonces el amor pasa a ser algo más parecido a un montón de mierda que a un dulce de azúcar. La vida no es rosa es de una increíble variedad de grises que tan pronto tienden al blanco como al negro. Que el amor es cosa de dos es lo que todos tenemos sabido desde el colegio pero en ocasiones Cupido lanza una flecha de más y nos vuelve la cabeza loca. Tal vez hablar de dos amores como tal sea un poquito exagerado, hablemos de amor y de sentimientos sin identificar, del tan mencionado “encoñamiento”, “enchochamiento” o como queráis llamar a esa fase previa.

Tú vida amorosa sois tú y tu pareja pero un día como surgido de la nada un ente (prescindo ya de géneros) se cuela en tan perfecta historia de amor y de paso se echa a dormir en un rincón de tu cabeza. ¿Qué haces? Como el común de los mortales te desdoblarás en otro yo que compite con tu primer yo por saber cuál es la decisión acertada. Ignóralo, háblale y así hasta el infinito.

Pongámonos que gana tu parte primera, la que quiere llegar a esa persona. Habláis os conocéis y tú intento de confirmar que era una persona detestable que no merecía tu atención se va al traste y resulta que cuanto más la conoces más te gusta. Y ya está el círculo vicioso completo. Ahora no puedes volver a tras porque no puedes decir adiós y fingir que jamás se ha cruzado en tu vida, pero seguir conociéndola ¿para qué? Tú ya tienes una relación y a esa relación no le pasa nada. Eres feliz con tu amor pero lo eres también con esa nueva persona de tu vida. Y ahora es cuando desearías desdoblarte literalmente y ser dos personas que vivan dos vidas porque sabes que con una sola no te llega. Y sigues hundiendo tu patita en la mierda y cavando hacia abajo mientras te preguntas como va a terminar todo esto. Aunque la respuesta ya la sabes, mal.

Cuan difíciles son de por si los sentimientos y como crecen en dificultad cuando rompen las reglas establecidas, cuando empezamos a movernos, como decía la canción de La Frontera en el límite del bien y del mal. El amor es complicado cuando es cosa de dos pero lo es más aun cuando quieres a una persona y necesitas a otra en tu vida. Qué difícil es darse cuenta que los sentimientos no son matemáticas y que a veces uno más uno no son dos.


¿Es posible querer a dos personas a la vez?

Tiffany's

domingo, 20 de octubre de 2013

Y que le guste cocinar

Llegar a casa después de un duro día de trabajo sin ganas de meterme en la cocina ni a beber y encontrarme a mi chico, con las mangas remangadas y la cara roja por el calor, a los fogones. Tal vez no me deis la razón pero yo le pido matrimonio en ese exacto momento.

Requisito número uno para ser el hombre de mis sueños, que te guste tanto cocinar como a mí y es que podría pasarme los domingos enteros metida en la cocina, haciendo mil cosas. Porque cocinar mi relaja y me encantaría que a mi pareja le encantara. No sabría explicaros que veo en la cocina que hace que le dé tanta importancia s encontrar un hombre que comparta mi pasión. O tal vez sea eso pasión, encuentro en el arte de cocinar una especie de seducción, de conquista, de pasión, puede haber algo más terriblemente delicioso y excitante que compartir una fondee de chocolate con tu pareja.

Vale sí chicas, lo admito, Chocolat me ha hecho mucho daño, pero es que creo que solo el sexo y la comida consiguen desatar nuestros bajos instintos. Y es que al fin y al cabo que es lo único que nos permitimos incorporar a nuestros juegos íntimos, comida y lo sabéis. A lo mejor no está tan lejos la relación entre que el alguien te gane por el estómago y luego por otras cosas.

Un hombre que conquiste mi estómago va a tener muchas posibilidades de conquistarme a mi entera, esto no quiere decir que con hacerme una rica cena vaya a caer rendida a tus pies pero sí que te mire con buenos ojos. Olvidaros de los restaurantes, de los cines, de los paseos a la luz de las velas, que todo eso está muy bien, pero si podéis impresionar a vuestra chica con vuestras dotes culinarias, adelante. Si sois un desastre absteneros que el resultado será pésimo.


Ya lo decían nuestras abuelas que a los hombres se les conquista por el estómago y como a los hombres a las mujeres. Mi debilidad son los cocinillas, ala ya está ya lo he dicho.  

Tiffany's

domingo, 6 de octubre de 2013

Desnudos y otras cosas incómodas

Hace unas semanas me ofrecieron posar para unas fotos desnuda. ¿Mi cara? Lo más parecido a un tomate que he visto en tiempo.
¿Como iba a posar desnuda? Mi cuerpo expuesto a los ojos y a la cámara, ni loca. No es que me considere una persona demasiado pudorosa, confieso que me cuesta bastante poco enseñar el culete delante de la gente con la que tengo confianza pero que el susodicho se quede retratado para la posteridad hace que salga en mi la vena más conservadora y hasta me apetezca santiguarme. 
Y es precisamente esta reacción en mi lo que me ha hecho plantearme porque vemos de forma tan poco natural el desnudo cuando todos hemos llegado a este mundo con la piel como único traje.
Somos capaces a ponernos ropa que deje más bien poco a la imaginación, en la playa estamos más desnudos que vestidos y en cambio nos sentimos bien y nadie pone el grito en el cielo porque alguien se pasee por la playa en bikini pero quitanos esas dos prendas y nos moriremos de la vergüenza.
Ni que decir tiene la reacción de mis amigas al darles la noticia de la propuesta poco a más que se les cae la mandibula al suelo y por supuesto más me valía no estar planteandomelo tan siquiera. 
Los desnudos siguen y seguiran siendo algo para guardar en los dormitorios y en lo más íntimo de nuestra vida pero yo me pregunto que hay de malo en mostrar la belleza del cuerpo humano tal y como es. 
Hay una canción de Xhelazz que dice "me gusta cuando estás desnuda porque estás vestida de mujer", puede haber mayor belleza que la de la anatomía humana mostrada con arte, probablemente no.

domingo, 11 de agosto de 2013

Efecto Boomerang

¿Siempre volvemos? ¿Qué nos empuja a hacerlo? Cada vez tengo más claro que somos como los niños solo queremos el juguete con el que no estamos jugando y más si está jugando otro con él. Pero es que además esto se junta al pequeño masoquista que todos llevamos dentro y que nos dice que alguien es más deseable cuanto más nos ignora. No encuentro otros motivos para explicar porque cuando creíamos olvidada a esa persona pica a nuestra puerta para decirnos si bajamos a jugar.

Si chicas y supongo que chicos, aunque vais a perdonar que solo me dirija a nosotras pues es el campo que yo controlo en este tema, todos habréis experimentado como después de pasado un tiempo alguien que os dejo vuelve interesado en vosotras. Y no podéis evitar que se os quede una cara de “¿qué clase de broma es esta?”. Y de repente todo son buenas caras, todo son piropos y esa persona empieza a parecerse en la que te hubiera gustado en su momento que fuera. Empieza a estar lo atento que nunca estuvo y no logras entender que cojones, y perdonar la expresión, ha pasado. ¿Has viajado a otra dimensión y ni te has enterad o qué? Simple, desapareciste y de repente su interés se multiplico por mil y resulta que sí que encajabas un poco más en su vida.

Pero no os llevéis a engaño lo más probable es que tan rápido como se ha despertado ese interés desaparezca. Si al final os vuelve a tener es casi seguro que vuelva a aburrirse, las cosas son más divertidas cuando no son tuyas y solo puedes jugar un ratito pequeño con ellas o corren el riesgo de que otro se las lleve. Si es que en el fondo nunca dejamos de ser niños.

Y entonces aquí podrían entrar las teorías de que la mejor forma de conseguir a alguien es dar una de cal y una de arena, que ponerlo todo fácil aburre y no consigues nada y ese tipo de cosas pero supongo que son otra historia. El caso es que desaparece y él vendrá, eh que tampoco creáis que sucede el cien por cien de las veces, que no, que en el mundo, aunque pocas, quedan personas con las cosas claras. Pero chicas, pensad en ese chico que desapareció y no entendéis el porqué, que dejó de llamaros y al que no habéis vuelto a ver, pensad en por qué probablemente dentro de poco suene vuestro Whatsapp. Pero pensad sobre todo que vais a hacer si eso sucede, si vais a volver o si vais a tomaros vuestra pequeña “venganza” o simplemente a ser cordiales.

Quien sabe que pasará por la cabeza de ese sujeto que está ahora mismo mirando la pantalla en la que pone vuestro nombre para hablaros, quien sabe si es que se siente solo, si es que se ha puesto celoso por lo que sea o si es que, y lo siento pero puede ser así, tiene picores que rascarse. Supongo que realmente nunca llegaremos a entender que nos hace volver cuando habíamos decidido irnos.


Y vosotras, ¿alguien ha vuelto?

Tiffany's

martes, 23 de julio de 2013

Arriba la autoestima, creamos en nosotras mismas

¿Por qué siempre nos sacamos defectos? No consigo mirarme en una sola foto sin verme algo que no me gusta y lo peor es que no soy la única.

Me llama la atención la cantidad de tiempo que nos pasamos sacándonos defectos con nuestras amigas, sin ir más lejos, ayer mientras estábamos de fiesta nos pasamos como 15 minutos comentando quien tenía las piernas más anchas que quien…No tenemos remedio. Pero supongo que esto no tiene excesiva importancia siempre y cuando estos comentarios no te hagan comerte la cabeza. El problema viene cuando tu físico te provoca más de un dolor de cabeza.

La verdad es que sé de lo que hablo, soy bastante insegura como mi aspecto y en cuanto se me pasan un par de kilitos me altero y la celulitis es lo que más odio de este mundo pero también creo que hace mucho que no dejo que estas cosas se apoderen de mí. Pero no puedo decir lo mismo de todo el mundo que me rodea. Claro está que todos tenemos un físico ansiado y querríamos parecernos a Irina Shayk pero porque tiene que amargarnos lo contrario. Todas a nuestra manera somos bellas y tenemos que empezar a creérnoslo.


Supongo que todas nos hemos encontrado con una amiga, conocida o lo que sea que nos hace sentirnos un poco pequeñitas a su lado porque tenemos la estúpida idea de que no nos podemos comparar. ¡Idioteces! Tenéis que daros cuenta de que para gustos hay colores y de que la belleza de alguien no resta la tuya. Pero es que además yo tengo la teoría de que la belleza y el resultar atractivo a los demás es un 20% genética y un 80% actitud. Créete guapa, siéntete guapa y sal a comerte el mundo te sorprenderán los resultados. No vale ser atractivo se necesita hacérselo creer a los demás. Es la famosa frase de que si tú no te quieres nadie lo hará pero sin caer en el narcisismo por favor.

Yo creo que tendríamos que empezar a levantarnos por las mañanas, mirarnos al espejo y repetirnos lo preciosas que somos, todo lo que valemos y cada una de las virtudes que tenemos, que seguro son muchas. Basta de dejar de no quererse, basta de que nuestra autoestima dependa de los demás, que no sé si lo notáis pero es una incongruencia. Así que chicas se acabaron los complejos, hasta en pijama con nuestro moño y ojeras de no dormir somos guapas.

Trabajando la autoestima,


Tiffany’s

martes, 16 de julio de 2013

Confesiones de una chicoadicta II

Hace ya un tiempo que os conté mi decisión de ser soltera como estilo de vida, al menos durante un tiempo, para superar mi necesidad constante de compañía masculina. De esto hace más o menos 5 meses y así están las cosas. 

Hasta a mí me parece mentira, ni que decir a los demás, pero resulta que ahora soy yo la que da ese consejo de "si estás mejor sola" y si chicas, no lo digo con la boca pequeña es que después de 5 meses, mi mente se ha despejado y tengo más claro que nunca que la vida no son los hombres.  Resulta que he aprendido que hay tiempo para dedicar a muchas más cosas o mejor dicho que hay muchas más cosas a las que dedicar mi tiempo. He aprendido que yo también puede ser una buena compañía para mi misma, que irme de tiendas o a la playa es divertido aunque lo único que tengas a tu lado sea el iPod o un buen libro. 

Uy si yo os había comentado que ahora soy yo la que doy consejos sobre lo bueno de la "soledad" y lo he dejado ahí en una mera frase con lo orgullosa que estoy de ello. Resulta que en el último mes he tenido dos amigos con un pequeño problema para superar que en este momento alguien se ha ido de su vida sentimental. Se han encontrado un poco perdidos e incluso han corrido a refugiarse en otros brazos y a terminar perdiendo la perspectiva de lo que realmente desean. Por primera vez he sentido de verdad que lo que necesitaban eran un tiempo para ellos mismos, que necesitaban sentir lo que yo siento, esa seguridad de que estás haciendo algo bueno para ti. Para descansar tu cabeza  y tu corazón de líos. Me he sorprendido a mi misma hablando de los positivo de estar sola y os contaré un secreto creo que ahora mismo me costaría mucho cambien mi soltería por otra cosa. 

Estar preparado para una nueva ruptura. Este era uno de mis objetivos principales, puede sonar pesimista, pero aceptemoslo puede pasar. Aun no he llegado a este punto de verdad, creo que todavía no sería capaz de superar otro rechazo ni yo podría dejar a alguien. Pero es que además, he desarrollado una pereza horrible hacia los hombres. Lo siento es así. Me da pereza ligar y que me liguen, me dan pereza los rollos de una noche, me da una pereza terrible tener una cita y me da pereza que intenten emparejarme con alguien. Ahora mismo me gusta estar sola y quiero seguir así por tiempo más. 

No voy a mentir a nadie, hay cosas que se echan de menos de una relación y por supuesto en verano a mi me gustaría ir a cenar con mi pareja, hacer planes, escapadas y demás pero es eso es con mi pareja con una persona que de verdad quiera estar conmigo y yo con él. Y ahora mimo no tengo el momento psicológico adecuado para una relación así. Se que me diréis que el  momento no existe y es cierto, pero si se puede estar más receptivo o no y yo no lo estoy. 

¿Sabéis otra cosa que he descubierto? Que me quiero. Que creo en mí, que ahora me miro más al espejo, me arreglo más e incluso puedo considerarme atractiva (esto cambia según los días y el maquillaje) pero tengo más autoestima porque ahora la baso en mí. Ya no me importa gustar tanto como me importa gustarme. Por supuesto a nadie le amarga un dulce y cuando noto que gusto me sale una sonrisilla picara en la cara, pero si no hay nadie a quien le guste no hay problema a mi me encanto. Y creo de verdad que esto es una de las cosas más positivas que alguien puede lograr en su vida. 

Poco más tengo que contaros de estos cinco meses, chicas y chicos que alguno sé que ya nos lee. 


Desde la soltería fantástica, 

Tiffany's

domingo, 7 de julio de 2013

¿Dejar o que te dejen?

Hace unos días en uno de estos momentos de pararse a analizar la vida propia y la de los de alrededor, una amiga y yo nos pusimos a pensar en el fin de la relaciones y en el lado en el que preferíamos estar. Es decir, si preferíamos ser el que deja o el dejado. ¿Y sabéis qué? Ninguno de los dos nos convenció.



En las relaciones que he tenido he podido experimentar lo que es estar a cada lado de la batalla y lo único que he sacado en claro es que se sufre en los dos. Es curioso que cuando le formulo a cualquiera de mis amigos la pregunta de si prefieren romper su relación o que rompan con ellos, abren la boca corriendo para decir algo, se paran dos segundos y dicen “iba a decirte que prefiero ser el que deja pero la verdad es que no lo sé”. He aquí la cuestión, creemos que ser el que toma la decisión de romper es el que tiene el papel fácil en la peli, el que no sufre y que continúa su vida tan feliz. Esto solo pasa si la persona que tienes al lado no te importa nada de nada y te da igual lo que le pase. Pero si la quieres, la aprecias, te importa algo o lo que sea resulta que la ruptura para ti también son llantos, malos días y una sensación horrible de estar haciendo algo malo. Romperle el corazón a alguien jamás el fácil. Mirar a los ojos a la persona que ha compartido su tiempo y su vida contigo y decirle que ya no le quieres como antes o que es mejor que os separéis te rompe un poquito por dentro y te deja en la posición de malo o mala del cuento.

Pero también tengo que señalar algo positivo de ser el que deja. Podríamos decir que te da una especie de poder de decisión, me explico. Pongamos que dejas una relación y pasadas unas semanas te arrepientes, digamos que tú lo tienes “más fácil” para volver que si eres el dejado y sigues luchando por volver. Pero bueno esto es un arma de doble filo, puede ser que a quien dejas no quiera volver contigo y darte la oportunidad de que vuelvas a dejarle.

Y que pasa si estas en el lado del dejado. A primera vista puede parecer que este es el peor, obviamente tú si vas a sufrir. Te han roto el corazón y en teoría tienes las de perder. Y esto no lo duda nadie, que te dejen es una mierda y más si no te lo esperas. Y aun esperándotelo la verdad, por lo menos esa es mi experiencia. Que te dejen siempre te deja, valga la redundancia, fuera de combate. Durante unos días estás en un limbo en el que no sabes muy bien cómo actuar, ni que va a pasar y sinceramente creo que durante unos días es inevitable esperar que esa persona vuelva.

Realmente no le encuentro nada positivo a ser el dejado, puede que a lo mejor el apoyo. Tú eres el que va a tener el apoyo de tus amigos e incluso de los que tengáis en común. Eres el bueno de la peli y mereces que la gente se quede a tu lado. Pero claro, ¿eso es positivo? Mejor no tener que experimentarlo ¿no?
No sé qué podréis haber sacado en claro de todo esto pero lo único que me interesa realmente recalcar es que estéis en lado de la ruptura en el que estéis, chicos no hay buenos y malos, cada uno tiene sus razones para dejar una relación y cada persona ha de ser libre para buscar su felicidad. Puede que al que hayan dejado esto lo vea egoísta pero creedme también llegará vuestra felicidad.

Habitualmente dejada,


Tiffany’s 

domingo, 30 de junio de 2013

Mis "dones"

Hoy os voy a hablar de mis dos “dones”. Se supone que todos tenemos una habilidad especial para algo ¿no?, lo que pasa es que tendemos a pensar que tiene que ser una habilidad especial para algo bueno. Pues no. Mis dos dones rompen con esto.


DON NÚMERO UNO: Radar de gilipollas
Este es el don que creo que debería empezar a explotar. Soy capaz de entre millón y medio de hombres señalar al único gilipollas que se encuentre en la sala, básicamente será el que me guste a mí. Y claro yo luego me pregunto cómo es que sigo sola, cuando la respuesta es tan fácil  “bonita eliges a los hombres con el c***”.
Soy un atrapador de idiotas, prepotentes, mujeriegos y demás despojos humanos que pululan por nuestra sociedad. Me gusta siempre lo peor de lo peor o por lo menos lo que más problemas me va a traer. No me van las historias simples claro está. Alguien da problemas, seguro que a mi termina por gustarme.
Mis amigas me lo dicen que no se elegir a los hombres, pero es que no lo hago de forma consciente, yo no veo esos defectos que para todos son súper visibles hasta que ya es demasiado tarde. Así acabo en relaciones que no conducen a nada o que no me hacen ningún tipo de bien o con tipos que pasado el tiempo solo me producen vergüenza ajena.

DON NÚMERO DOS: Casamentera inintencionada
Chicos del mundo que estéis deseando encontrar pareja y no lo logréis, conocedme, salid conmigo y tiempo y todo solucionado. De hoy para mañana conoceréis a la mujer de vuestros sueños. No hace falta que me lo agradezcáis.
Sí chicas sí, soy la mujer transición. Soy esa chica con la que todo hombre se da cuenta de que quiere una relación, lo único que falla es que no es conmigo. Soy el paso entre follarse a todo lo que se mueve y una relación estable. Si ayudo a sentar la cabeza pero oye que no consigo que sea conmigo.
Puede que os parezca raro, pero es así, de los tíos con los que he estado no puede contar con los dedos de la mano los que después de dejarlo conmigo se han echado novia y ale que tan felices que son ahora. ¿Lo mejor de todo? Que lo nuestro se acabó porque no estaba preparados para una relación, faltaba por añadir,, “contigo”. Da igual lo mujeriego que fuera el hombre es cuestión, lo lejos que estuviera de tener una relación, que después de pasar por mis manos, cae enamorado.
Y esto lleva siendo así desde el primer chico con el que estuve. Es como una pequeña maldición o bendición para los hombres, según como se miré. Me lo tomo a risa la verdad pero bueno no deja de joder bastante no ser la elegida. No dejas de preguntarte por qué y sobre todo cuando va a cambiar esta suerte. Además nunca suele pasar el suficiente tiempo como para olvidar del todo a esa persona así que empeora aun más.

Mientras me decido o no a explotar mis dos dones, que yo creo que me pueden solucionar el futuro, no el amoroso claro está, tendré que conformarme con pensar que seguro no soy la única con dones especiales.

¿Verdad?


Tiffany’s

domingo, 23 de junio de 2013

Sinceridad 100%

¿Por qué no jugamos a ser sinceros? A decirnos en cada momento lo que pensamos de verdad, aunque se nos haga difícil.


Tengo una amiga que es la sinceridad hecha persona, no tiene el más mínimo problema en decirte si has hecho algo mal, si el chico que te gusta es un completo idiota, tu amiga una pésima amiga o que ese vestido que tanto te encanta te queda de pena. Pues bien, puede que a veces quiera estrangularla con todas mis fuerzas que en el fondo tengo que decir que la admiro. Me cuesta mucho decir lo que pienso por miedo que a la persona que tengo en frente pueda sentarle mal o pueda enfadarse y me encantaría tener su capacidad para que eso me diera igual.

No digo que seamos unos bestias o que no tengamos ningún tipo de tacto, si no que de vez en cuando, cuando algo nos está quemando por dentro lo soltemos. Que cuando algo no nos gusta lo digamos. Porque a veces existe una única oportunidad para decir la verdad o puede que terminemos haciendo algo que no queremos solo por miedo a decir lo que estamos pensando.


Apuesto por la sinceridad como forma de vida. Me gusta que me digan las cosas como son y odio por encima de todo las mentiras. Mis amigas lo saben, si les he propuesto algo y no quieren hacerlo quiero que sea eso lo que me digan no que se inventen un millón de excusas solo porque piensen que es mejor decir eso que un “no me apetece”. Propongo por tanto eso que empecemos a dejar salir nuestra parte más sincera.

Personalmente siempre me encuentro con muchos problemas con una de mis amigas, porque es capaz de hacer cien cosas a la semana que me sientan fatal y yo soy incapaz de decirle ni una. Aunque poco a poco he ido cambiando y ahora por mucho que me cueste me pongo como meta decir la verdad le pese a quien le pese. Que si no quiero hacer algo no lo hago y que si no me gusta tu actitud no me gusta y eso es así.

Los hombres, esto es otra historia. He llegado a la conclusión que tener las cosas claras y decirlas es lo mejor que se puede hacer con ellos. Un amigo me he dicho hace poco que no tienes nada que perder si lo intentas, quiero decir, el no viene de fábrica, tienes que buscar el si. Si alguien te  importa, si alguien te gusta, díselo!!! Nunca sabes lo bueno que te puede traer sincerarte. Porque al final todos buscamos lo mismo sinceridad.

Así que chicos, desde hoy intentad ser un poco más sinceros. Mañana cuando os encontréis ante una situación en la que podéis mentir, callaros o gritar eso que os come por dentro, escoger la tercera opción. Veréis como en vuestro cuerpo aparece una sensación de alivio y de estar haciendo lo correcto.

En la vida no hay lugar para las mentiras.

Sinceramente
Tiffany’s

domingo, 16 de junio de 2013

Ese día... limbo emocional

Realmente no tengo muy claro de que os voy a hablar hoy. No sé a lo mejor solo vengo a plasmar aquí un poquito de la mierda que me llena durante las últimas semanas la cabeza porque estoy agotada y harta de escucharme a mí misma y necesito desahogar y quiero hacerlo con vosotros. 

Quiero hablaros de un día que lo cambia todo. Es el día en que te levantas y te das cuenta de que ya no lloras, de que ya no te enfadas, de que las cosas duelen de un modo distinto. Es el día en el que decides que te sientas, que te sientas y que no piensas moverte. Que desde este exacto segundo la vida, por lo que a ti se refiere, puede continuar moviéndose que tú no vas a hacer nada por ella. Es el día en el que te das cuenta de que ya no quieres luchar. Es el peor día de cuantos has vivido porque te sorprendes a ti mismo sin fe y sin esperanzas. Si chicos, realmente llega un día en el que dejas de intentar que las cosas sean como quieres porque tras años intentándolo no has conseguido nada. 

Desde ese día lloras sin lágrimas, ríes sin ganas y vives sin ilusiones. Y ya lo dice la canción “la vida es un baile de ilusiones y el que no baila está muerto” Y en cierto modo te sientes así, te sientes vivo pero un poco muerto. Te sientes triste pero te sientes alegre, te sientes que  no te sientes, que no te entiendes, que no reacciones. Las cosas dejan de sorprenderte, las malas digo, porque las buenas te reviven segundos. 

Te das cuenta de que perder a alguien ya no duele, o sí, pero es rutina. Es tú día a días y como tal lo vives, como cuando sale el sol y vuelve a irse. Lo ves a diario, no lo ves raro, lo asumes, lo aceptas y convives con ello. Es tu vida, es la vida, es así. ¿Y tú qué puedes hacer? Si ya lo has intentado y no has conseguido nada, si te has empeñado en luchar con la vida y la muy hija de puta te ha ganado. No es que estés deprimido, no es que esté deprimida, hay quien dice que incluso me ve más feliz que nunca, y puede que sea cierto, yo no me siento mal. Es que ya no siento, bueno sí, pero no… siento apatía, siento aburrimiento, siento que todo me da igual, siento que la vida seguirá pasando me empeñe yo en lo que me empeñe, que ella tiene su ritmo, su camino y que yo no pinto. Siento que las cosas llegarán sin mi ayuda, siento que se irán por el mismo camino. Así que me siento. 

Hablo del día en el que aceptas que las cosas se acaban y dejas de buscarles porque, hablo del día en el que te vuelves un poco más cínica, si es que ya lo eras poco. Es ese día en el que las historias de los demás empiezan a darte igual, en el que tu cabeza se desconecta e incluso le molestan las estupideces que te cuentan. Hablo del día en el que ya no te escuchas ni a ti, porque hasta eso te da pereza. Y hablo de la pereza, porque en mi vida había sentido tanta, no física, físicamente estoy más activa que nunca, pereza psicológica y sentimental. Hablo de cuando conocer gente es lo último que quieres hacer en esta vida, porque la vida 
precisamente te ha enseñado que al final quien vino se irá y tú ya te ahorras el camino. Hablo de cuando dejas de intentar las cosas porque ya no les encuentras sentido. De cuando sientes que puedes adivinar el futuro porque las estadísticas te dicen que si las cien primeras veces algo salió mal lo hará la ciento uno. Ese día en el que dejas de creer en las personas, en la bondad y en amor, cualquier forma de amor que no sea el amor propio.  Te hablo de cuando pensar cuesta, no porque duela, sino porque tu cerebro pasa, ¿darle vueltas? ¿para qué? Eso nunca ha solucionado nada. Hablo de cuando por primera vez te conviertes en pasota tú que siempre te has preocupado de todo. 

Hablo de ese día en el que te levantas y te acuesta de forma monótona, ese día en el que se acabaron tus historias y aun así te sientes feliz. Hablo del día en el que no entiendes lo que sientes o a lo mejor es que ya no sientes. 

Tal vez no tenga ningún sentido nada de lo que os he contado o a lo mejor hay una sola persona que siente lo que digo, que lo entiende y que lo comparte. No lo sé, simplemente deseaba contaros los extraños que pueden ser los días y lo complicados que podemos llegar a ser. 


Desde el limbo emocional. 

Tiffany’s 

domingo, 9 de junio de 2013

Os presento a mi mala suerte

Me he puesto a escribir esto mientras observo mi móvil. El pobre murió ayer y cuando lo miraba mientras su pantallita se ponía en negro para no encender nunca más solo podía pensar ¿Tenemos un límite de mala suerte? Es decir, llega un momento en el que ya no podemos tener más mala suerte y tiene que empezar a pasarnos cosas buenas. O lo que está siendo una tónica general en mi último año va a seguir así eternamente.

Todo empezó en julio del año pasado, el día en que me dijeron que mis sueños tendrían que esperar hasta este septiembre para hacerse realidad y que mis deseos de largarme de aquí me los iba a tener que comer si o si. Creo que cuando salí a la calle ese día me miró un congreso entero de tuertos porque desde entonces soy la mala suerte hecha persona.

De amores os hacéis una idea de cómo me encuentro por todo lo que escribo así que no pienso profundizar más en ello. Relación que toco relación que jodo. Eso es así, aceptado está, sigo adelante.

Son las demás cositas las que me preocupan, las que me hacen pensar que debería ir a pasarme el agua o a una bruja o algo de esto que me quite el mal de ojo. O tatuarme un trébol de cuatro hojas en el culo a ver si así me cambia un poco la suerte, porque a este paso es probable que pase al grupo de la gente a la que le ha caído un rayo.

Por empezar mi desahogo con algo voy a hacerlo con mi móvil. 2 iPhone en el último año, el tercero espero que venga ahora y que se quede por Dios. Es la historia de mi vida, os lo rompo, o los pierdo o me los roban… creo que el mundo me manda señales para que no tenga móvil pero yo no las entiendo.

Hablando de tecnología quiero que sepáis que este ordenador desde el que os escribo y que también ha llegado a mi vida en este último año, ha decidido que quiere reconocer todos los Wifis del mundo menos el de mi adorada casa por lo que tengo un portátil imposible de portar.



Eso por no hablar de que mi correo electrónico decide fallar justo el día que tengo que enviar mi curriculum para un trabajo y notificarme el error de envío al Spam por lo que tarde más de una semana en verlo y adiós a mi oportunidad. Nada que las tecnologías no me quieren…

En el último año he desarrollado un miedo atroz a los planes, a hacerlos quiero decir. Entre viajes que nunca llegan a hacerse, visitas que nunca llego a recibir, quedadas que se cancelan, todo lo que me hace un mínimo de ilusión tiene un 90 por ciento de posibilidades de no llevarse a cabo. Así que yo ya no planeo nada, paso, voy al día a día y procurando no ilusionarme mucho.

Lo mejor de todo es que nunca he creído en la buena ni en la mala suerte, las cosas suceden como tienen que suceder eso es todo, pero claro llegados a este punto empiezo a plantearme si hay algo más allá. Si es posible que estemos gafados, que la mala suerte esté durmiendo a nuestro lado y no la oigamos roncar. Y si es así, ¿la podemos controlar? ¿la podemos cambiar? ¿Qué hacemos? Yo estoy dispuesta a bañarme desnuda en aguas heladas si hace falta o a cubrirme el cuerpo con todas las esencias de no sé qué y no sé cuánto que se os ocurra, pero que mi suerte cambie ya.

Dicen que la suerte son rachas, que un día el viento cambia de lado y la fortuna te sonríe… ya… pues chicos que queréis que os diga a mí como mínimo este año debería tocarme la lotería, encontrar al hombre de mis sueños y vivir en una playa con cocoteros.


Espero vuestros remedios :)

Tiffany's


domingo, 2 de junio de 2013

Somos dolor


¿Cuántas veces tienen que romperte el corazón para que deje de doler?



Hablo de ese dolor físico que llega incluso a dejarte sin aliento pero hablo sobre todo del dolor emocional. De esas heridas que van llenando tu alma y que se reabren cuando menos lo esperas.

Cuando empiezas a montar en bici te caes y te vuelves a caer y llega un momento en el que te acostumbras al dolor y logras ignorarlo y levantarte. Y ¿por qué no pasa lo mismo en el amor? Esta vez no hablo solo del amor entendido como pareja si no de las relaciones personales en general. ¿Cuánto debemos soportar hasta que nuestro corazón se acostumbre y nos permita levantarnos en el acto?

Considero, para mi desgracia, que no he tenido nada de suerte en el amor y no me ha ido mucho mejor en la amistad. No tengo dedos en las manos ni valor en el alma para contar toda la gente que ha decidido que estaba mejor sin mí en su vida.

Amigos, incluso muy cercanos, que ahora son desconocidos por calle. Parejas que terminaron incluso antes de empezar. Pérdidas al fin y al cabo que me han roto un poco por dentro. Dolores, que por muy atrás en el tiempo que se encuentre, aun en noches muy frías escuecen como el primer día. He caído un montón de veces y de todas me he vuelto a levantar y sin embargo no logro acostumbrarme a tocar el suelo emocional. Siguen doliendo con la misma fuerza y me atrevería a decir que incluso más.

He descubierto que el corazón, al contrario que mis rodillas al dar los primero pasos encima de una bicicleta, no se hace más fuerte no se acostumbra al dolor, si no que se vuelve débil, inseguro, asustadizo. Con cada viaje al fondo sufre más.

El dolor acumulado nos lleva a un estado standby por decirlo así, a un estado en el que nos detenemos en la acera de la vida por miedo a tropezar al siguiente paso. En el que conocer gente nueva no es una alegría es un pequeño dolor de cabeza y una ligera angustia que te lleva, sin poder remediarlo, a pensar por dónde llegará la próxima puñalada.

Trato de ser positiva y optimista con la vida y dejar el pasado donde está porque alguien me dijo alguna vez que la única función del pasado es quedarse atrás, pero vaya como pesa.

El dolor marca nuestros pasos y nuestra forma de enfrentar la vida, pero hemos de pensar que todo en algún momento tiene que cambiar, que nuestros lastres algún día se soltarán. Aprovechemos los momentos de impasse afectivo de nuestras vidas para fortalecer nuestro pequeño corazón.  

Tiffany's