El
amor es cosa de dos. Chico conoce chica. Chica conoce chico. Chico conoce
chico. Chica conoce chica. Hasta aquí todo simple ¿no? Y una mierda.
Y
si chico conoce chica y luego chico conoce otra chica, y esto para todas las
variaciones anteriores, ¿entonces qué? Pues entonces el amor pasa a ser algo
más parecido a un montón de mierda que a un dulce de azúcar. La vida no es rosa
es de una increíble variedad de grises que tan pronto tienden al blanco como al
negro. Que el amor es cosa de dos es lo que todos tenemos sabido desde el
colegio pero en ocasiones Cupido lanza una flecha de más y nos vuelve la cabeza
loca. Tal vez hablar de dos amores como tal sea un poquito exagerado, hablemos
de amor y de sentimientos sin identificar, del tan mencionado “encoñamiento”, “enchochamiento”
o como queráis llamar a esa fase previa.
Tú
vida amorosa sois tú y tu pareja pero un día como surgido de la nada un ente
(prescindo ya de géneros) se cuela en tan perfecta historia de amor y de paso
se echa a dormir en un rincón de tu cabeza. ¿Qué haces? Como el común de los
mortales te desdoblarás en otro yo que compite con tu primer yo por saber cuál
es la decisión acertada. Ignóralo, háblale y así hasta el infinito.
Pongámonos
que gana tu parte primera, la que quiere llegar a esa persona. Habláis os conocéis
y tú intento de confirmar que era una persona detestable que no merecía tu
atención se va al traste y resulta que cuanto más la conoces más te gusta. Y ya
está el círculo vicioso completo. Ahora no puedes volver a tras porque no
puedes decir adiós y fingir que jamás se ha cruzado en tu vida, pero seguir conociéndola
¿para qué? Tú ya tienes una relación y a esa relación no le pasa nada. Eres feliz
con tu amor pero lo eres también con esa nueva persona de tu vida. Y ahora es
cuando desearías desdoblarte literalmente y ser dos personas que vivan dos
vidas porque sabes que con una sola no te llega. Y sigues hundiendo tu patita
en la mierda y cavando hacia abajo mientras te preguntas como va a terminar
todo esto. Aunque la respuesta ya la sabes, mal.
Cuan
difíciles son de por si los sentimientos y como crecen en dificultad cuando
rompen las reglas establecidas, cuando empezamos a movernos, como decía la
canción de La Frontera en el límite del bien y del mal. El amor es complicado
cuando es cosa de dos pero lo es más aun cuando quieres a una persona y
necesitas a otra en tu vida. Qué difícil es darse cuenta que los sentimientos
no son matemáticas y que a veces uno más uno no son dos.
¿Es
posible querer a dos personas a la vez?
Tiffany's

Es posible, Tiffany's, es posible. Incluso a más de dos. No voy a entrar, por suerte, en la cuestión de lo que significa amar (¿Qué es el amor? ¿Cuándo estamos enamorados?), pero está claro que, tal y como nos lo han enseñado, amar -lo que se dice amar- sólo es posible a una persona, y que si nos atraen dos (o más) personas, entonces ya no amamos, sino que algo va mal, nuestro amor -que es uno y no trino, ni siquiera dual- tiene que dividirse y repartirse, de manera que ya no dispensamos un amor completo y acabado, puro y pleno, sino viciado y perverso, insuficiente y amputado. Sin embargo, pienso yo, el amor es múltiple, polimorfo, o como lo queráis decir... El caso es que, por muy banal que suene, al igual que no hay dos personas iguales, o no hay dos sentimientos exactamente idénticos, lo cierto es que no hay un solo amor, sino muchos. Amamos a nuestra madre, a nuestro padre, a nuestros hermanos o hermanas, a nuestros primos y primas, a nuestros amigos y amigas, a nuestras parejas,... A cada cual, se dirá, le ofrecemos un amor único, diferente a los de los otros; pero ¿en base a qué? ¿Porque cada uno representa algo diferente (no es lo mismo el padre que la madre, ni los hermanos que los primos, ni los amigos que las parejas, etc.)? ¿O porque cada persona despierta en nosotros sentimientos únicos, justo como únicas son las personas? ¿O por alguna otra razón?
ResponderEliminarPero lo cierto, sin duda, es que amar (amor conyugal, por decirlo así) sólo podemos amar -verdaderamente- a una persona. "Te quiero", sí, sí, "pero como un amigo, o como un hermano"... Luego: no me quiere, soy su pagafantas. Pero, a veces, se cuela -de improviso- un tercero (o una tercera; y hasta cuartos y cuartas, quintos/quintas y etc.), y ¿qué hacemos? Todo un drama que, como bien dices, sólo puede acabar mal (como mínimo, para una de las partes). Y es que, de toda la vida, un clavo no acompaña al otro, sino que lo quita y sustituye (o lo acompaña -ejem, ejem-, pero "en la sombra").
¿Es posible, pues, querer a dos personas a la vez? En principio, parece complicado. O bien las reglas establecidas no lo permiten y nosotros nos avenimos a ellas (y nos evitamos males mayores), o bien llegamos a la (natural) conclusión de que ya es bastante difícil aguantar a una persona como para meternos en más líos (y también nos evitamos males mayores). Ha habido experimentos: recuerdo un documental sobre las célebres parejas "poliamorosas". A mí, la verdad, no me convenció mucho la cosa.
Pero lo cierto es que la pareja de toda la vida tampoco me convence. A largo plazo, se me presenta deprimente; y, a corto plazo, como algo tóxico, bien es verdad que con sus momentos de gloria, pero repleto de celos, inseguridades, puñaladas, etc., etc., etc.,... Qué os voy a contar. Creo que no es la primera vez que lo digo aquí: a día de hoy, no sé mañana, la idea de pasar mi vida (vidas cada vez más largas; un inciso: recuerdo que Kundera tiene alguna reflexión interesante sobre cómo podría afectarnos la prolongación del tiempo vital); decía que la idea de pasar mi vida entera con una única persona me parece terrible. Será la edad (ya veremos qué pienso cuando se acerque la madurez-chochez...), o que estoy mal hecho.
Pienso, de todas maneras, que la pregunta que planteas sólo es posible porque nos han acostumbrado al amor romántico y posesivo. Triste, pero cierto. Una forma de amar que, a mi juicio, busca más la estabilidad (o seguridad) que la felicidad.
Es todo, por ahora.
Ay menos mal que queda alguien en el mundo que me entiende y que me hace sentir menos bicho raro. Alguien que ve como yo que el amor es mucho más complicado de lo que parece a simple vista y mira que ya lo parece.
EliminarComo a ti, a mi la idea de un amor para toda la vida se me antoja imposible y me produce la sensación de perdida, de que me estaré perdiendo algo en algún lugar, tal vez de ahí mi última entrada (y si te estoy invitando a que la leas jajajaja) pero tampoco sé como se puede compaginar dos amores o más o ni siquiera si es realmente posible hacerlo. Así que así estamos...
Como siempre un placer que te pases por aquí y leer tus comentarios ya te echábamos de menos :) Vuelve pronto!!!
Un besazo enorme
Complicado no, Tiffany's, lo siguiente. Como te digo, no sé si es la edad o qué, pero veo imposible -como mínimo, me produce esa sensación que mencionas de pérdida- una relación a largo plazo. Pero entonces, me pregunto, ¿cómo es posible que todo el mundo, gente madura y gente joven, siga insistiendo? ¿Soy el único que no lo ve? ¿Será una cuestión de conformismo? Y es que la soledad, me dice gente de cierta edad, es muy difícil de llevar, es importante encontrar una buena compañera (o compañero). Por eso digo que, a lo mejor, se trata de una cuestión de edad: cuando pasan los años, uno se cansa y se le pasa el arroz, de manera que es crucial encontrar, cuanto antes, a alguien con quien -más o menos- te lleves bien (o mal, porque -a veces pienso- las discusiones son lo único que le da algo de alegría y vida al matrimonio). ¿Resignación? ¿Conformismo? ¿Miedo a la soledad? Puede ser. Creo que esto tiene mucho que ver con el riesgo, con la forma de entender la felicidad, no sé... ¿Seguridad o riesgo? Por un lado, la seguridad es aburrida y te pierdes muchas cosas; bien, vale, pero -por otro lado- ya sufrimos bastante como para, además, añadirle más incertidumbre a la vida (mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, como dices).
EliminarY bueno, para acabar, está claro que nuestra forma de amar se basa -en mayor o menor grado- en la posesión, en el control, etc. Por eso, supongo, nos cuesta tanto concebir o compaginar dos o más amores. Yo tampoco lo veo posible, aunque me parezca interesante, y la alternativa de toda la vida (la pareja tradicional) no me llame. Así estamos, sí...
Gracias a ti por escucharme-leerme, y por vuestras reflexiones. Ya he podido echar, como has comprobado, un vistazo a tu última entrada, y tiene una pinta sublime (probablemente, la mejor entrada de las que he leído). Volveré sobre ella (tiene mucha miga), y -si eso- colgaré algún comentario.
Un beso!
Bueno al menos parece que has dado un motivo por el cual al final la pareja tradicional puede funcionar y es algo que yo tambien he pensado en ocasiones. Con la edad al final uno empieza a sentirse solo y a necesitar a alguien a su lado así que supongo que llega un momento en el que deja de parecerte imposible tener una relación a largo plazo... nos lo dire la edad no?
EliminarEspero más comentarios ;)
Curiosamente, me encontré hace poco con un compañero que hacía mucho que no veía, y me comentó que se había comprometido con su novia. Me decía que muchos de sus amigos le habían dicho que era una locura (el célebre dicho: "Te casaste, la cagaste"), "Y yo mismo -me decía él- sé que siempre te van a atraer otras mujeres y eso...", pero, según decía, le hacía ilusión casarse, formar una familia, y decir dentro de muchos años: "Mira lo que he conseguido". Sobre todo, me explicó, le parecía fundamental la sensación de sentirse apoyado, de saber que puedes contar con otra persona, sí o sí, y decía que esa seguridad se la proporcionaba su actual pareja, que era una sensación bonita, y que algo así no lo puedes encontrar con rollos pasajeros. Veamos: lo entiendo, pero no lo comparto; o lo comparto, pero no lo entiendo, jaja. Supongo que, en mi caso, pesa un poco la experiencia, y que tengo otro carácter, no sé si inquieto o qué, porque ahora mismo la estampa del "padre (o madre) de familia" me suena muy sacrificado, algo hacia lo que nos lanzamos sin plantearnos mucho lo que realmente supone. Como dices, la edad nos dirá qué queremos y, por encima de todo, lo que necesitamos: si estabilidad (al precio de un compromiso -en teoría- definitivo), o si otra cosa...
Eliminar