Llegar
a casa después de un duro día de trabajo sin ganas de meterme en la cocina ni a
beber y encontrarme a mi chico, con las mangas remangadas y la cara roja por el
calor, a los fogones. Tal vez no me deis la razón pero yo le pido matrimonio en
ese exacto momento.
Requisito
número uno para ser el hombre de mis sueños, que te guste tanto cocinar como a
mí y es que podría pasarme los domingos enteros metida en la cocina, haciendo
mil cosas. Porque cocinar mi relaja y me encantaría que a mi pareja le
encantara. No sabría explicaros que veo en la cocina que hace que le dé tanta
importancia s encontrar un hombre que comparta mi pasión. O tal vez sea eso
pasión, encuentro en el arte de cocinar una especie de seducción, de conquista,
de pasión, puede haber algo más terriblemente delicioso y excitante que
compartir una fondee de chocolate con tu pareja.
Vale
sí chicas, lo admito, Chocolat me ha hecho mucho daño, pero es que creo que
solo el sexo y la comida consiguen desatar nuestros bajos instintos. Y es que
al fin y al cabo que es lo único que nos permitimos incorporar a nuestros
juegos íntimos, comida y lo sabéis. A lo mejor no está tan lejos la relación
entre que el alguien te gane por el estómago y luego por otras cosas.
Un
hombre que conquiste mi estómago va a tener muchas posibilidades de
conquistarme a mi entera, esto no quiere decir que con hacerme una rica cena
vaya a caer rendida a tus pies pero sí que te mire con buenos ojos. Olvidaros
de los restaurantes, de los cines, de los paseos a la luz de las velas, que
todo eso está muy bien, pero si podéis impresionar a vuestra chica con vuestras
dotes culinarias, adelante. Si sois un desastre absteneros que el resultado
será pésimo.
Ya
lo decían nuestras abuelas que a los hombres se les conquista por el estómago y
como a los hombres a las mujeres. Mi debilidad son los cocinillas, ala ya está
ya lo he dicho.
Tiffany's

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