domingo, 2 de junio de 2013

Somos dolor


¿Cuántas veces tienen que romperte el corazón para que deje de doler?



Hablo de ese dolor físico que llega incluso a dejarte sin aliento pero hablo sobre todo del dolor emocional. De esas heridas que van llenando tu alma y que se reabren cuando menos lo esperas.

Cuando empiezas a montar en bici te caes y te vuelves a caer y llega un momento en el que te acostumbras al dolor y logras ignorarlo y levantarte. Y ¿por qué no pasa lo mismo en el amor? Esta vez no hablo solo del amor entendido como pareja si no de las relaciones personales en general. ¿Cuánto debemos soportar hasta que nuestro corazón se acostumbre y nos permita levantarnos en el acto?

Considero, para mi desgracia, que no he tenido nada de suerte en el amor y no me ha ido mucho mejor en la amistad. No tengo dedos en las manos ni valor en el alma para contar toda la gente que ha decidido que estaba mejor sin mí en su vida.

Amigos, incluso muy cercanos, que ahora son desconocidos por calle. Parejas que terminaron incluso antes de empezar. Pérdidas al fin y al cabo que me han roto un poco por dentro. Dolores, que por muy atrás en el tiempo que se encuentre, aun en noches muy frías escuecen como el primer día. He caído un montón de veces y de todas me he vuelto a levantar y sin embargo no logro acostumbrarme a tocar el suelo emocional. Siguen doliendo con la misma fuerza y me atrevería a decir que incluso más.

He descubierto que el corazón, al contrario que mis rodillas al dar los primero pasos encima de una bicicleta, no se hace más fuerte no se acostumbra al dolor, si no que se vuelve débil, inseguro, asustadizo. Con cada viaje al fondo sufre más.

El dolor acumulado nos lleva a un estado standby por decirlo así, a un estado en el que nos detenemos en la acera de la vida por miedo a tropezar al siguiente paso. En el que conocer gente nueva no es una alegría es un pequeño dolor de cabeza y una ligera angustia que te lleva, sin poder remediarlo, a pensar por dónde llegará la próxima puñalada.

Trato de ser positiva y optimista con la vida y dejar el pasado donde está porque alguien me dijo alguna vez que la única función del pasado es quedarse atrás, pero vaya como pesa.

El dolor marca nuestros pasos y nuestra forma de enfrentar la vida, pero hemos de pensar que todo en algún momento tiene que cambiar, que nuestros lastres algún día se soltarán. Aprovechemos los momentos de impasse afectivo de nuestras vidas para fortalecer nuestro pequeño corazón.  

Tiffany's

2 comentarios:

  1. Por experiencia te digo que todo pasa y aunque es cierto que los lastres pesan mucho en algunos momentos, siempre aparece alguien que hace que lo veas todo de otra manera. Por suerte hay mucha gente que merece la pena y aunque se hacen de rogar acaban apareciendo :) Y si se marchan, bah, ellos se lo pierden!

    M*

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    1. Muchisimas gracias por el comentario y por el consejo. Tienes toda la razón del mundo quien quiera irse que se vaya la vida me ha enseñado que siempre aparece alguien mejor.
      Recobrar la confianza en las personas es dificil pero hay que intentarlo :)

      Un besazoo

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