“You
are beautiful no matter what they say.Words won't bring you down. You are beautiful in every single way.Yes, words won't bring you down. Don't you bring me down today...” Christina Aguilera.
Beautiful.
- ¡¡Sólo
quedan 52 días para el verano!!
- ¿Tan poco? ¡Es
imposible! Pero mira la que está cayendo
- ¿Te estás
quedando conmigo? ¿No quieres que llegue el verano o qué te pasa?
- ¡Claro que
quiero que llegue! Pero aún no me he puesto en serio con la dieta y en nada
vendrá el sol y la playa y tendré que ponerme el bikini y ¡oh dios! A partir de
mañana sólo comeré verdura, lo juro.
Uno
de los días más deprimentes del año para la común de los mortales es ese día en
el que sacas la ropa de verano y te pones el bikini. Te pones el bikini y te
quitas la autoestima. Como si las dos cosas fueran incompatibles.
No
importa los kilos que hayas conseguido adelgazar las semanas previas en la que
conocemos como “operación bikini”. Ese momento es traumático para casi todas. Y
no, la culpa de esto no lo tienen los hombres ( No chicos, no os echamos la
culpa de todo). La culpa es de esta maldita sociedad en la que vivimos.
Nos
encontramos en el medio de la era de las nuevas tecnologías, el mundo de la
imagen, el photoshop y la maldita talla 38. De las modelos al borde – por no
decir metidas del lleno- de la anorexia, de un canon de belleza tan ridículo
como utópico y, los que más y los que menos, somos partícipes de ello. L@s que nos
acomplejamos, l@s que aspiramos “a ser como”, l@s que alguna vez hemos llamado
a una chica gorda despectivamente…
La
belleza no entiende de tallas de pantalones. Al fin y al cabo ¿qué es una talla
38? ¿Vosotras lo sabéis? Yo misma tengo en mi armario pantalones de la 38, de
la 40 y de la 42 y camisetas desde la talla S hasta la XL. Las grandes marcas
son las grandes cómplices de este modelo social que hace que cada vez se den
más casos de anorexia y bulimia . Entiendo que no se puedan permitir fabricar
para TODAS las mujeres. Lo que no me cabe en la cabeza es que chicas que tienen
un peso normal no puedan permitirse comprar pantalones en Pull&Bear porque
la talla más grande es la 42 –cuando la hay- y es enana. ¿Es esto justo?
Creo
que el error reside en que pensamos demasiado en el qué dirán. Queremos estar
delgadas para no desentonar cuando lo que tenemos que estar es a gusto con
nosotras mismas. Eso es lo verdaderamente importante: Sentirse bien.
Hace
un par de años me ponía de muy mal humor cuando necesitaba comprar vaqueros.
Llegaba a deprimirme y a pensar que estaba gorda cuando no era cierto. Ahora si
me pruebo unos vaqueros de la 40 y no me suben de los gemelos cojo una talla
más grande. ¿Tampoco me valen? ¡Hay más tiendas!
Escribir sobre ello es fácil. Predicar con el ejemplo no lo es tanto. Todas tenemos complejos pero no debemos dejar que tomen las riendas de nuestras vidas.
Por
eso, queridas lectoras, cuando este año os pongáis el bikini por primera vez y
os miréis al espejo olvidaros de los cánones, las modelos y de nuestro amado y
odiado a parte iguales Amancio Ortega. Somos REALES.
Pd.
Y ESTUPENDAS
Pd2.
Y, se me olvidaba. No cuentes calorías. La que cuenta eres tú.
Sandy




















