domingo, 16 de junio de 2013

Ese día... limbo emocional

Realmente no tengo muy claro de que os voy a hablar hoy. No sé a lo mejor solo vengo a plasmar aquí un poquito de la mierda que me llena durante las últimas semanas la cabeza porque estoy agotada y harta de escucharme a mí misma y necesito desahogar y quiero hacerlo con vosotros. 

Quiero hablaros de un día que lo cambia todo. Es el día en que te levantas y te das cuenta de que ya no lloras, de que ya no te enfadas, de que las cosas duelen de un modo distinto. Es el día en el que decides que te sientas, que te sientas y que no piensas moverte. Que desde este exacto segundo la vida, por lo que a ti se refiere, puede continuar moviéndose que tú no vas a hacer nada por ella. Es el día en el que te das cuenta de que ya no quieres luchar. Es el peor día de cuantos has vivido porque te sorprendes a ti mismo sin fe y sin esperanzas. Si chicos, realmente llega un día en el que dejas de intentar que las cosas sean como quieres porque tras años intentándolo no has conseguido nada. 

Desde ese día lloras sin lágrimas, ríes sin ganas y vives sin ilusiones. Y ya lo dice la canción “la vida es un baile de ilusiones y el que no baila está muerto” Y en cierto modo te sientes así, te sientes vivo pero un poco muerto. Te sientes triste pero te sientes alegre, te sientes que  no te sientes, que no te entiendes, que no reacciones. Las cosas dejan de sorprenderte, las malas digo, porque las buenas te reviven segundos. 

Te das cuenta de que perder a alguien ya no duele, o sí, pero es rutina. Es tú día a días y como tal lo vives, como cuando sale el sol y vuelve a irse. Lo ves a diario, no lo ves raro, lo asumes, lo aceptas y convives con ello. Es tu vida, es la vida, es así. ¿Y tú qué puedes hacer? Si ya lo has intentado y no has conseguido nada, si te has empeñado en luchar con la vida y la muy hija de puta te ha ganado. No es que estés deprimido, no es que esté deprimida, hay quien dice que incluso me ve más feliz que nunca, y puede que sea cierto, yo no me siento mal. Es que ya no siento, bueno sí, pero no… siento apatía, siento aburrimiento, siento que todo me da igual, siento que la vida seguirá pasando me empeñe yo en lo que me empeñe, que ella tiene su ritmo, su camino y que yo no pinto. Siento que las cosas llegarán sin mi ayuda, siento que se irán por el mismo camino. Así que me siento. 

Hablo del día en el que aceptas que las cosas se acaban y dejas de buscarles porque, hablo del día en el que te vuelves un poco más cínica, si es que ya lo eras poco. Es ese día en el que las historias de los demás empiezan a darte igual, en el que tu cabeza se desconecta e incluso le molestan las estupideces que te cuentan. Hablo del día en el que ya no te escuchas ni a ti, porque hasta eso te da pereza. Y hablo de la pereza, porque en mi vida había sentido tanta, no física, físicamente estoy más activa que nunca, pereza psicológica y sentimental. Hablo de cuando conocer gente es lo último que quieres hacer en esta vida, porque la vida 
precisamente te ha enseñado que al final quien vino se irá y tú ya te ahorras el camino. Hablo de cuando dejas de intentar las cosas porque ya no les encuentras sentido. De cuando sientes que puedes adivinar el futuro porque las estadísticas te dicen que si las cien primeras veces algo salió mal lo hará la ciento uno. Ese día en el que dejas de creer en las personas, en la bondad y en amor, cualquier forma de amor que no sea el amor propio.  Te hablo de cuando pensar cuesta, no porque duela, sino porque tu cerebro pasa, ¿darle vueltas? ¿para qué? Eso nunca ha solucionado nada. Hablo de cuando por primera vez te conviertes en pasota tú que siempre te has preocupado de todo. 

Hablo de ese día en el que te levantas y te acuesta de forma monótona, ese día en el que se acabaron tus historias y aun así te sientes feliz. Hablo del día en el que no entiendes lo que sientes o a lo mejor es que ya no sientes. 

Tal vez no tenga ningún sentido nada de lo que os he contado o a lo mejor hay una sola persona que siente lo que digo, que lo entiende y que lo comparte. No lo sé, simplemente deseaba contaros los extraños que pueden ser los días y lo complicados que podemos llegar a ser. 


Desde el limbo emocional. 

Tiffany’s 

viernes, 14 de junio de 2013

Sé la mejor versión de ti mismo

Porque todos tenemos defectos y a todos nos gustaría cambiar algo de nosotros mismos. Ese es el  tema de este post y algunas formas de como conseguirlo.


Algunos de nosotros querríamos ser mas constantes, menos dormilones, más optimistas, menos vergonzosos, tener menos pronto y un gran etc. Por cierto, si alguno considera que no tiene ningún defecto, ahí lo tienes: creerte perfecto.

Lo primero para conseguir cambiar y alcanzar una mejor versión de ti mismo es querer cambiar. Perdón por el subrayado y la negrita pero cuando digo querer es querer de verdad, esto es como dejar el tabaco o ponerte a dieta. Sabes que el tabaco es malo para la salud y si te pones a dieta es porque no te sientes a gusto contigo mismo pero como realmente no quieras conseguirlo, no seas tú y no otros los que querrían que dejases de fumar o perder peso, jamás lo conseguirás.

Todos tenemos defectos pero algunos de ellos no nos importan y consideramos que forman parte de nosotros mismos, en cambio otros nos gustarían que desaparecieran. Así que aquí van mis consejos:



- Mañana es hoy. Miles y miles de veces pensamos o decimos "mañana empiezo". Mañana me acuesto antes para andar menos cansado todo el día, mañana empiezo a madrugar para ponerme a estudiar, mañana llamo a ese familiar sí o sí, mañana mañana y mañana pues mal, mal y mal. Al final al dejarlo para mañana solemos fracasar y al día siguiente repetir esas frases. Conclusión, ese "mañana" jamás llega y seguimos siendo como somos y pensando en ser diferentes. Así que para y si es posible hazlo ahora, hazlo hoy, empieza ya.



- Convertir impulso en decisión.  Según un estudio si eres capaz de parar 20 segundos ante un impulso conseguirás tomar una decisión.
Cuántas veces suena el despertador y aunque la noche anterior, en esos momentos de lucidez junto a la almohada ya al final del día cuando nos arrepentimos de no haber hecho los que nos prometimos a nosotros mismos y nos juramos y perjuramos ser diferente al día siguiente, volvemos a actuar igual. La historia se repite y acabas apagando de nuevo el maldito reloj mientras piensas " solo 5 minutos más" , cuando abres el ojo de nuevo ya han pasado dos horas y has vuelto a perder tu mañana.
Así que justo en eso consiste, cuando hagas algo por impulso aún sabiendo que no es lo correcto para 20 segundo y piensa. Si aun así sigues realizando el comportamiento que consideras un defecto en ti, entonces tendrás doble razón para sentirte mal porque acabas de convertir un impulso o costumbre en una decisión.

- Vergonzosos. Si te consideras una persona demasiado vergonzosa o introvertida y te gustaría cambiar aquí va mi consejo. Aprende a decir sí. Yo soy lo contrario pero tenia muchas amigas más bien vergonzosas, digo tenia porque todas han cambiado. ¿Cómo? "Obligándolas" a decirme que si. Yo hacía un plan con otro grupo de gente al que ellas no conocían , las invitaba y solían decir que no. Llegó un punto en que me cansé y al final conseguí que se diesen cuenta de que se lo pasaban genial y que nadie las comía (como solía decirles yo). Ahora con el paso del tiempo se han acostumbrado a andar siempre con gente diferente y a conocer a gente nueva y aunque a lo mejor siguen pasándolo un poco mal en un primer momento, son mucho menos introvertidas y se apuntan sin tener que insistir a cualquier bombardeo.


- Objetivos. Márcate objetivos, marca si los cumples o no y como con los niños pequeños prémiate o castígate por ello. Ya somos mayorcitos y por suerte o desgracia nuestros padres pasan de nosotros y ahora sí que todo depende de ti mismo. Así que si lo has intentado todo y tienes poca fuerza de voluntad marca esos objetivos diarios y comprueba si los cumples o no.


- Cuéntaselo a alguien. El problema de esto es como cuando haces dieta, se lo cuentas a tu madre, un día te la saltas y de repente solo oyes "ya estamos, luego te quejas, mucho vas a adelgazar así " y claro aunque sabes que tiene razón te molesta. Así que si eres de los que no llevas que te digan, aunque sea verdad, que no estas cumpliendo lo que habías dicho mejor chitón.

- Pensar más de lo debido. Nos encanta, nos encanta el masoquismo, nos encanta darle vueltas a todo, nos encanta adelantarnos a lo que nos va a ocurrir. Tenemos el don de adivinar el futuro y  a raíz de un acto, frase, una simple palabra !qué digo! a veces hasta nos sobra con una mirada, somos capaces de predecir qué va a pasar. Y claro si eres de las que ven el vaso mas vacío que lleno, en tu mente ya te montas la peor catástrofe de los últimos tiempos y ya que estamos para qué sufrir cuando pase (si es que pasa), para qué perder el tiempo. Yo empiezo a sufrir ya,  ahora , que para eso estoy dándole vueltas.

Uf, uf y uf. En estos casos la única solución creo que es mantener la mente ocupada. Intentar estar siempre rodeada de gente y cuando llegue el temido momento de irse a la cama o de tener que estar en casa, buscar algo que te entretenga y que no permita utilizar nuestra capacidad de multitarea. Leer un libro, jugar a algo que requiera realmente concentración, ver una serie que de verdad te guste y capte toda tu atención. Algo que consiga anular tu capacidad de pensamiento e imaginación. Se que es muy muy difícil, pero si al menos lo consigues un tiempo tal vez todo se solucione antes de que tú crees tu trágico e irreal final.

Hay muchos tipos de personas y millones de defectos. Solo deciros que lo importante es estar a gusto con uno mismo, que si tú no eres como imaginabas que serias, si no te gustas a ti mismo en algunos aspectos y quieres cambiar, puedes hacerlo. Ánimo, cambia, mejora y conviértete en la persona que realmente quieres ser. Al final eso que tanto te cuesta cambiar , eso que tú consideras defecto y que quieres que no forme parte de ti, eso que estas haciendo para conseguir que desaparezca y que a día de hoy te supone un sobre esfuerzo con la práctica y constancia acabará convirtiéndose en un simple hábito pasando a formar parte de un mejor tú. 

Estos son solo algunos casos y consejos , si tú ya has cambiado o tienes alguna otra idea no dudes en contárnosla.

Con cariño, Amelie.

martes, 11 de junio de 2013

El arte de pasar de todo

¿Nunca habéis deseado que nada os afectase? ¿Poder ignorar un problema o adversidad en un momento determinado? ¿Nunca habéis querido, aunque sea por un momento, poder simplemente ‘pasar de todo’?



La vida es maravillosa e inexplicablemente complicada. Nos enfrentamos a problemas cada día. Pequeños baches o piedras enormes que hacen que caminar por nuestro particular sendero sea algo complicado. A veces algo más que ‘complicado’. Más cerca de jodido, que de complicado. Por eso, en ocasiones, dan ganas de apretar el interruptor de la conciencia, de la angustia, de todo lo que mueve nuestra cabecita loca. Esto es lo que le pasó el otro día a mi amiga Ana.

Ana tenía un par de asignaturas pendientes. La semana pasada le dieron las notas a ella y a los compañeros que se examinaron de las mismas materias. Dejó una de las asignaturas y se sentía terriblemente mal porque su esfuerzo no se había visto recompensado. Había estudiado mucho y no podía dejar de pensar en ello. ‘Ojalá pudiera dejar que no me afectara. Ojalá pudiera pasar de todo como él’- decía. Se refería a uno de sus compañeros que también había suspendido. La diferencia estribaba en que a él el suspenso ‘le resbalaba’.

‘Piénsalo bien, en ¿serio querrías poder pasar de todo?’ – le pregunté.  Esta pregunta también os la hago a vosotros. Y a mí misma.

Cuando nos enfrentamos a un problema o dificultad – un examen que nos sale mal, una relación que se acaba, una tarea que no podemos llevar a cabo en nuestro trabajo…- cuando algo nos sale mal a veces queremos simplemente desaparecer o desearíamos que no nos afectase. Pero meditarlo durante dos segundos. Pasar de todo no es una opción.

Sin el lunes no existirían el viernes ni el sábado, sin el último ¿qué sería del primero? Si no lamentásemos los días malos,  no valoraríamos los días buenos. Y si no nos tomamos en serio la vida ¿qué sería de nosotros?

Es bueno preocuparse y meditar nuestros fallos – sin volvernos paranoicos, claro está. Eso refleja que nos preocupamos del curso de nuestras decisiones y de la forma de nuestros actos y, en definitiva, que nos preocupamos de vivir nuestra vida. Hay días mejores y días peores, problemas que parece que no se van a acabar nunca pero también alegrías. 

La vida es maravillosa e inexplicablemente complicada
¿De verdad desearías poder ‘pasar de todo?


Sandy

domingo, 9 de junio de 2013

Os presento a mi mala suerte

Me he puesto a escribir esto mientras observo mi móvil. El pobre murió ayer y cuando lo miraba mientras su pantallita se ponía en negro para no encender nunca más solo podía pensar ¿Tenemos un límite de mala suerte? Es decir, llega un momento en el que ya no podemos tener más mala suerte y tiene que empezar a pasarnos cosas buenas. O lo que está siendo una tónica general en mi último año va a seguir así eternamente.

Todo empezó en julio del año pasado, el día en que me dijeron que mis sueños tendrían que esperar hasta este septiembre para hacerse realidad y que mis deseos de largarme de aquí me los iba a tener que comer si o si. Creo que cuando salí a la calle ese día me miró un congreso entero de tuertos porque desde entonces soy la mala suerte hecha persona.

De amores os hacéis una idea de cómo me encuentro por todo lo que escribo así que no pienso profundizar más en ello. Relación que toco relación que jodo. Eso es así, aceptado está, sigo adelante.

Son las demás cositas las que me preocupan, las que me hacen pensar que debería ir a pasarme el agua o a una bruja o algo de esto que me quite el mal de ojo. O tatuarme un trébol de cuatro hojas en el culo a ver si así me cambia un poco la suerte, porque a este paso es probable que pase al grupo de la gente a la que le ha caído un rayo.

Por empezar mi desahogo con algo voy a hacerlo con mi móvil. 2 iPhone en el último año, el tercero espero que venga ahora y que se quede por Dios. Es la historia de mi vida, os lo rompo, o los pierdo o me los roban… creo que el mundo me manda señales para que no tenga móvil pero yo no las entiendo.

Hablando de tecnología quiero que sepáis que este ordenador desde el que os escribo y que también ha llegado a mi vida en este último año, ha decidido que quiere reconocer todos los Wifis del mundo menos el de mi adorada casa por lo que tengo un portátil imposible de portar.



Eso por no hablar de que mi correo electrónico decide fallar justo el día que tengo que enviar mi curriculum para un trabajo y notificarme el error de envío al Spam por lo que tarde más de una semana en verlo y adiós a mi oportunidad. Nada que las tecnologías no me quieren…

En el último año he desarrollado un miedo atroz a los planes, a hacerlos quiero decir. Entre viajes que nunca llegan a hacerse, visitas que nunca llego a recibir, quedadas que se cancelan, todo lo que me hace un mínimo de ilusión tiene un 90 por ciento de posibilidades de no llevarse a cabo. Así que yo ya no planeo nada, paso, voy al día a día y procurando no ilusionarme mucho.

Lo mejor de todo es que nunca he creído en la buena ni en la mala suerte, las cosas suceden como tienen que suceder eso es todo, pero claro llegados a este punto empiezo a plantearme si hay algo más allá. Si es posible que estemos gafados, que la mala suerte esté durmiendo a nuestro lado y no la oigamos roncar. Y si es así, ¿la podemos controlar? ¿la podemos cambiar? ¿Qué hacemos? Yo estoy dispuesta a bañarme desnuda en aguas heladas si hace falta o a cubrirme el cuerpo con todas las esencias de no sé qué y no sé cuánto que se os ocurra, pero que mi suerte cambie ya.

Dicen que la suerte son rachas, que un día el viento cambia de lado y la fortuna te sonríe… ya… pues chicos que queréis que os diga a mí como mínimo este año debería tocarme la lotería, encontrar al hombre de mis sueños y vivir en una playa con cocoteros.


Espero vuestros remedios :)

Tiffany's


jueves, 6 de junio de 2013

La vida está llena de cambios (Parte I)

Dudas y más dudas a lo largo de nuestra vida. Miedo a lo desconocido. Miedo a elegir. Miedo a equivocarnos. Es decir, miedo a los cambios.


Esta última semana al menos hemos tenido tres comentarios de personas que acababan de terminar el instituto y que vivían un momento lleno de dudas y miedos.
Miedo a no tener la nota suficiente para entrar en la carrera deseada, miedo a equivocarse en su elección ,miedo a perder las amistades...en realidad es nada más y nada menos que miedo al cambio.

Todos tenemos miedo a los cambios y por suerte o desgracia creo que viviremos cambios a lo largo de toda nuestra vida.

Hoy hablaré de esas personas que aunque aun no son veinteañeras están apunto de serlo y que al fin y al cabo tienen un  miedo que nosotras tuvimos o que aún sufrimos.

A los 18 te encuentras con uno de los mayores cambios de tu vida, acabas una etapa para empezar una totalmente diferente y desconocida. Vivimos el cambio del instituto a la universidad.

Alguno no sabemos que estudiar, otros lo tienen clarísimo pero implica marchar de su ciudad, algunos se van a pesar de sus miedos y otros por razones económicas o personales tienen que cambiar su sueño.

Algunos empiezan una carrera y al año lo dejan, otros decidieron dejar de estudiar ya en el colegio y luego se arrepintieron. Algunos tienen clara su vocación y al empezar a estudiar se dan cuenta de que la realidad no era lo que ellos esperaban.
Para todos vosotros va dedicado este post.

Hablando ya de realidades y de casos cercanos:

- Mi amigo Miguel dejó de estudiar a los 16. A los 20 decidió que quería tener el bachiller, así que se apuntó al bachiller nocturno. Allí encontró su pasión y decidió empezar a estudiar geología. A día de hoy es el segundo de su promoción y adora su futura profesión

- Mi amigo Marcos empezó químicas, tras dos años se dio cuenta de que eso no era lo suyo y en vistas a opositar para intentar entrar en la categoría B, en la que exigen una carrera, decidió hacer magisterio. A día de hoy no se imagina haciendo otra cosa que no sea dar clase.

- Mi amiga Sara, una loca de los animales, también decidió dejar los estudios. Tiempo después se arrepintió y a día de hoy está terminando el bachiller nocturno. Está un poco perdida y aunque no tiene ya 18 años está en un momento de su vida en el que no sabe que camino tomar. Yo apuesto porque acabará siendo una gran veterinaria.

Lo que quiero decir con todos estos ejemplos es que nunca es tarde.Que si os equivocasteis la vida sigue y aun estáis a tiempo de rectificar.Que nunca sabréis donde encontrareis vuestra pasión , como le paso a Marcos. Que con esfuerzo todo se consigue y aunque ahora estáis en un mar de dudas todo se solucionará.

Chic@s de 18, decidir, arriesgar y acertar. Y sino tranquilas equivocaros y decidir de nuevo.



A nivel personal y hablando de amistades solo os diré que aunque sufráis grandes cambios si ocurren tal vez sea porque tenían que ocurrir.Tal vez esa amistad realmente no era como vosotras pensabais.
En esta nueva etapa encontrareis personas increíbles que pueden que pasen a formar parte de vuestra vida para siempre, conseguiréis mantener amigos de la infancia y tal vez perderéis otros.



En el colegio o instituto es fácil no perder el contacto y mantener una amistad porque sí o sí ves a tus amigos 8h al día. Al empezar la universidad todo cambia, no solo por la distancia , por hacer vidas distintas y por tener que esforzarte para cuadrar horarios y sacar tiempo para todos tu grupos de amigos, sino porque la gente cambia y tu también. Citando una frase de W.Somerest Maugham "No somos las mismas personas que el año pasado, tampoco lo son aquellos a los que amamos. Es extraordinario que, cambiando, podamos seguir amando al alguien tras el cambio", creo que lo deja muy claro.


Lo único que os diré es que tranquilos, que aunque todo parezca un desastre y por supuesto duela que algunas personas desaparezcan, las personas que al final queden a tu lado son las que merecerán al pena. Porque al fin y al cabo la gran diferencia entre la familia y los amigos es que a los segundos los puedes elegir.

Así que ánimo, ir sin miedo , pisad fuerte y dejar huella.


Pensándolo bien, los 18 no son tan diferentes a los veintitantos ¿verdad?

Con cariño, Amelie.


martes, 4 de junio de 2013

Declaración de amistad




Todas tenemos una amiga madre, que nos cuida a su manera, que nos da los mejores consejos y que tiene los pies en la tierra

Todas tenemos una amiga cabra loca, que dónde va, va la fiesta, para la que la que siempre es primavera y los ligues ya ni siquiera los cuenta

Todas tenemos una amiga que de buena, es tonta, sobre la que caen las bromas –con cariño, claro.

Todas tenemos una amiga ego, que se pone a ella como prioridad y cuyos problemas –aunque sean pequeños- siempre son los más importantes.

Todas tenemos una amiga&sunovio, que ella y su pareja son un pack, que su tiempo libre en realidad es sutiempolibre&eldesunovio, que si no queda con él, quedará contigo

Todas tenemos una amiga zen, que va a su bola y vive en su mundo, que tiene mensajes tuyos sin contestar porque no se ha dado ni cuenta, que no sabe ni en qué día vive

Todas tenemos una amiga a distancia con la que nos comunicamos, sí, pero que casi no vemos y cuando la vemos parece que hablamos ayer

Pero ¿sabéis que? Yo las quiero mucho a todas. Quiero mucho a mi amiga madre, aunque a veces me diga cosas que no quiero oír. Quiero mucho a mi amiga cabra loca a pesar de que a veces me hace pasar vergüenza. Quiero mucho a mi amiga la buena e inocente aunque a veces den ganas de pegarle un buen tortazo a ver si espabila. Quiero incluso a mi amiga ego. También quiero a mi amiga, sí a esa que a veces cancela un plan por quedar con su novio o que lo trae a una ‘noche de chicas’. Quiero a mi amiga zen aunque parezca que esté en otro mundo o incluso en otra galaxia. Y quiero a mi amiga a distancia aunque esté lejos.

Las quiero a todas ellas. Porque a pesar de sus defectos están ahí cuando se las necesita. Siempre lo han estado.

Hoy va por mis amigas y por las tuyas también: ¡Viva una de las mejores relaciones que existe!, ¡VIVA LA AMISTAD!


Sandy



domingo, 2 de junio de 2013

Somos dolor


¿Cuántas veces tienen que romperte el corazón para que deje de doler?



Hablo de ese dolor físico que llega incluso a dejarte sin aliento pero hablo sobre todo del dolor emocional. De esas heridas que van llenando tu alma y que se reabren cuando menos lo esperas.

Cuando empiezas a montar en bici te caes y te vuelves a caer y llega un momento en el que te acostumbras al dolor y logras ignorarlo y levantarte. Y ¿por qué no pasa lo mismo en el amor? Esta vez no hablo solo del amor entendido como pareja si no de las relaciones personales en general. ¿Cuánto debemos soportar hasta que nuestro corazón se acostumbre y nos permita levantarnos en el acto?

Considero, para mi desgracia, que no he tenido nada de suerte en el amor y no me ha ido mucho mejor en la amistad. No tengo dedos en las manos ni valor en el alma para contar toda la gente que ha decidido que estaba mejor sin mí en su vida.

Amigos, incluso muy cercanos, que ahora son desconocidos por calle. Parejas que terminaron incluso antes de empezar. Pérdidas al fin y al cabo que me han roto un poco por dentro. Dolores, que por muy atrás en el tiempo que se encuentre, aun en noches muy frías escuecen como el primer día. He caído un montón de veces y de todas me he vuelto a levantar y sin embargo no logro acostumbrarme a tocar el suelo emocional. Siguen doliendo con la misma fuerza y me atrevería a decir que incluso más.

He descubierto que el corazón, al contrario que mis rodillas al dar los primero pasos encima de una bicicleta, no se hace más fuerte no se acostumbra al dolor, si no que se vuelve débil, inseguro, asustadizo. Con cada viaje al fondo sufre más.

El dolor acumulado nos lleva a un estado standby por decirlo así, a un estado en el que nos detenemos en la acera de la vida por miedo a tropezar al siguiente paso. En el que conocer gente nueva no es una alegría es un pequeño dolor de cabeza y una ligera angustia que te lleva, sin poder remediarlo, a pensar por dónde llegará la próxima puñalada.

Trato de ser positiva y optimista con la vida y dejar el pasado donde está porque alguien me dijo alguna vez que la única función del pasado es quedarse atrás, pero vaya como pesa.

El dolor marca nuestros pasos y nuestra forma de enfrentar la vida, pero hemos de pensar que todo en algún momento tiene que cambiar, que nuestros lastres algún día se soltarán. Aprovechemos los momentos de impasse afectivo de nuestras vidas para fortalecer nuestro pequeño corazón.  

Tiffany's