domingo, 21 de julio de 2013

¿Por qué no usamos el sentido común?

Voy a intentar dar otra versión a esta historia interminable de las relaciones entre humanos que nunca parece tener fin.Y digo otra porque versiones hay tantas, tan diferentes, tan variadas, tan simples o complicadas, tan fáciles o tan rebuscadas, que nunca, nunca, nunca seríamos capaces de poner fin a esto. ¿Y sabéis qué es lo peor? que no existe una opinión ni versión correcta. Cada uno tiene su forma de pensar y allá tú si te beneficia o no...


En mi caso, saco beneficio cero de pensar y ver las cosas como lo hago. Y a medida que pasa el tiempo entiendo menos y menos el comportamiento del ser humano. ¿Pero qué se nos pasa por la cabeza para actuar como lo hacemos? ¿Por qué no hacemos uso del SENTIDO COMÚN? Os diré que se define como las creencias que benefician a la mayoría de una sociedad, una facultad para poder juzgar las cosas de una manera razonable, y distinguir la realidad, el bien, el mal, etc.

Visto así... ¿a qué no parece tan difícil? Pues amigos y amigas, lo es. Es difícil por no decir imposible ponerlo en práctica. Porque lo que nos parece lógico y razonable en un momento determinado, lo deja de parecer al siguiente, y lo que nos parece descabellado y una auténtica locura nos empieza a parecer una idea de lo más razonable. Esto ocurre nada más y nada menos cuando los sentimientos entran a jugar. Pero si nadie los ha invitado, ¿por qué vienen? Pues sí, llegan y además se quedan. Nos hacen decir palabras que nunca pensábamos que diríamos, hacer cosas que otras tantas veces habíamos criticado, comportarnos de forma que ni nosotros mismos nos reconocemos... Y ¿dónde quedan todos nuestros principios? Pues en el rincón más oculto de nuestra mente y ahí seguirán hasta que consigamos superar esos sentimientos que nos trastocaron y volver a ser nosotros mismos.

Voy a pensar que esto es inevitable y que no nos queda más remedio que convivir con ello, pero yo rompo una lanza a favor del sentido común, porque usándolo un poco más, a todos nos iría mejor y todo tendría un poquito más de lógica.

Desde un mundo sin sentido,

Sophie

jueves, 18 de julio de 2013

1000 palabras

Como dice el refrán las palabras se las lleva el viento. Y a veces parece que no hay suficiente viento para todas las palabras que decimos. Y tu qué dirías si solo pudieses decir 1000 palabras más.

Esta semana vi una peli un tanto extraña pero que transmitía un gran mensaje.

De repente la vida de una persona, por razones desconocidas, se entrelaza con la vida de un árbol. Un árbol formado por mil hojas. Cada vez que él diga una palabra una hoja caerá. En el momento en que todas caigan el árbol muere  por tanto el que esté conectado a él también.
Esto me hizo pensar


¿Cuántas veces hablamos por hablar?¿Cuántas veces decimos cosas que realmente no pensamos?¿Cuántas veces hablamos por rellenar momentos?

Me hizo pensar la cantidad de veces que hablamos sin decir realmente nada. Me hizo recordar la cantidad de palabras sin relevancia que decimos cada día y lo mas importante, hizo que me diese cuenta que normalmente las importantes son aquellas que callamos.

Hablamos sin parar, a veces sin decir nada. Hablamos de nosotros y de otros olvidando que tal vez esas personas de nuestro alrededor necesitan otras palabras o hasta ninguna. Hablamos y hablamos como cotorras, sin espacios, atropelladamente incluso a la vez que otra persona.

La historia de la película mostraba como aunque al final del día hayamos dicho 193843298 palabras podemos no haber dicho absolutamente nada. En ocasiones damos por sentado que nuestro alrededor sabe lo que pensamos, lo que nos importan, lo que son para nosotros. Damos por hecho que con todo lo que decimos cada día debería ser suficiente pero tal vez, si te paras a pensar...cuánto hace que no dices un te quiero a alguien a quien realmente quieres, o lanzas un piropo a esa persona que esta a tu lado o das las gracias a alguien de tu alrededor y un grandísimo e interminable etc.

Otra cosa que mostraba esta película era la importancia del silencio. El efecto que tiene el silencio propio en las personas de nuestro alrededor es increíble. Sobre todo si ellos suelen ser los oyentes.
Muchas veces deberíamos hablar menos y escuchar más. Porque el soltar palabras por la boca sin parar no nos permite escuchar, no nos permite saber lo que realmente ocurre a nuestro alrededor, lo que esa persona necesita, lo que espera, lo que piensa o hasta tal vez lo que tú necesitas o puede que hasta nos ayude a ver la realidad de nuestro alrededor, la cual puede que no coincida con la realidad que creemos que existe ahora mismo.

Así que intentemos hablar menos, escuchar más, demostrar con algo más que las palabras. Pero sobre todo intentemos seleccionarlas y priorizar las realmente importantes. Las que esa persona necesita oírnos decir, las que realmente diríamos si solo tuviésemos la oportunidad de decir 1000 palabras más.

¿Y tú, sabes qué dirías y a quién? 
Y si ya lo tienes claro ¿se lo has dicho hoy?

Con cariño, Amelie.

martes, 16 de julio de 2013

Confesiones de una chicoadicta II

Hace ya un tiempo que os conté mi decisión de ser soltera como estilo de vida, al menos durante un tiempo, para superar mi necesidad constante de compañía masculina. De esto hace más o menos 5 meses y así están las cosas. 

Hasta a mí me parece mentira, ni que decir a los demás, pero resulta que ahora soy yo la que da ese consejo de "si estás mejor sola" y si chicas, no lo digo con la boca pequeña es que después de 5 meses, mi mente se ha despejado y tengo más claro que nunca que la vida no son los hombres.  Resulta que he aprendido que hay tiempo para dedicar a muchas más cosas o mejor dicho que hay muchas más cosas a las que dedicar mi tiempo. He aprendido que yo también puede ser una buena compañía para mi misma, que irme de tiendas o a la playa es divertido aunque lo único que tengas a tu lado sea el iPod o un buen libro. 

Uy si yo os había comentado que ahora soy yo la que doy consejos sobre lo bueno de la "soledad" y lo he dejado ahí en una mera frase con lo orgullosa que estoy de ello. Resulta que en el último mes he tenido dos amigos con un pequeño problema para superar que en este momento alguien se ha ido de su vida sentimental. Se han encontrado un poco perdidos e incluso han corrido a refugiarse en otros brazos y a terminar perdiendo la perspectiva de lo que realmente desean. Por primera vez he sentido de verdad que lo que necesitaban eran un tiempo para ellos mismos, que necesitaban sentir lo que yo siento, esa seguridad de que estás haciendo algo bueno para ti. Para descansar tu cabeza  y tu corazón de líos. Me he sorprendido a mi misma hablando de los positivo de estar sola y os contaré un secreto creo que ahora mismo me costaría mucho cambien mi soltería por otra cosa. 

Estar preparado para una nueva ruptura. Este era uno de mis objetivos principales, puede sonar pesimista, pero aceptemoslo puede pasar. Aun no he llegado a este punto de verdad, creo que todavía no sería capaz de superar otro rechazo ni yo podría dejar a alguien. Pero es que además, he desarrollado una pereza horrible hacia los hombres. Lo siento es así. Me da pereza ligar y que me liguen, me dan pereza los rollos de una noche, me da una pereza terrible tener una cita y me da pereza que intenten emparejarme con alguien. Ahora mismo me gusta estar sola y quiero seguir así por tiempo más. 

No voy a mentir a nadie, hay cosas que se echan de menos de una relación y por supuesto en verano a mi me gustaría ir a cenar con mi pareja, hacer planes, escapadas y demás pero es eso es con mi pareja con una persona que de verdad quiera estar conmigo y yo con él. Y ahora mimo no tengo el momento psicológico adecuado para una relación así. Se que me diréis que el  momento no existe y es cierto, pero si se puede estar más receptivo o no y yo no lo estoy. 

¿Sabéis otra cosa que he descubierto? Que me quiero. Que creo en mí, que ahora me miro más al espejo, me arreglo más e incluso puedo considerarme atractiva (esto cambia según los días y el maquillaje) pero tengo más autoestima porque ahora la baso en mí. Ya no me importa gustar tanto como me importa gustarme. Por supuesto a nadie le amarga un dulce y cuando noto que gusto me sale una sonrisilla picara en la cara, pero si no hay nadie a quien le guste no hay problema a mi me encanto. Y creo de verdad que esto es una de las cosas más positivas que alguien puede lograr en su vida. 

Poco más tengo que contaros de estos cinco meses, chicas y chicos que alguno sé que ya nos lee. 


Desde la soltería fantástica, 

Tiffany's

martes, 9 de julio de 2013

Comidas de cabeza

No vamos a engañarnos. Las principales comidas de cabeza de las veinteañeras de hoy en día son por el sexo, si no no existiría ni el 80 por ciento de este espacio. Por la falta de él, por su búsqueda, por su recuerdo, su ansia o bien, por su exceso. De comidas de cabeza va la cosa.



Siempre se ha dicho (no es que lo diga yo) que somos animales con algo de raciocinio y que pensamos con la cabeza principalmente, aunque a veces, como todo animal, tendemos a dejarnos llevar por los instintos. También dicen de los hombres que ellos tienen dos cabezas (una de ellas, en ocasiones de adorno, como nosotras los prendedores). Aquí es donde entramos en materia, una es la cabeza de verdad, la que hasta las tías tenemos; la otra es el pene (como la llama mi amiga para ser lo más correcta posible). Todo esto viene para contar algo importante y que nos toca directamente a todas y a todas. Para ir directamente al grano: hay más comidas de cabeza a hombres que a mujeres, no hay más y no es que a nosotras nos guste rallarnos por sinsentidos, no. 


Fuera del ámbito del porno o si queréis dentro de él, las cosas son lamentablemente así. Según esta tradición de la edad moderna que principalmente han trasladado las productoras de porno a las mentes de la sociedad, a nosotras nos tiene que encantar mamarla y que ellos nos llenen de saliva la cueva es sólo un mero trámite para abrirnos bien abiertas y follarnos contra cualquier electrodoméstico de la casa. Ha sido así siempre y siempre lo será. Pasa con rollos de una noche, con polvos, con novios, con “no sé lo que somos pero si te tiras a otra olvídate” o incluso con maridos. Es algo universal.

Se espera que las tías la comamos hasta que el tío se corra donde buenamente pueda pero sin embargo, para acercar la cabeza del tío a nuestro sexo hace falta una excavadora, tres operarios y un domingo por la tarde mínimo y aún así cuesta. 

Hasta los niños, que cada vez empiezan a darle al tema antes participan de esta práctica. El otro día, sin ir más lejos, iba yo en un bus lleno a más no poder de hijos cuando de repente oí un diálogo entre un niño y una niña “si bajas ahora no se nota”. Aún me siga pareciendo bastante irrealista estar tan harta como para entrar a un bus de línea urbano y gritar “me vais a comer todos el coño”. Sigue siendo el eterno debate de “es la polla/ es un coñazo”. Es la guerra de la saliva, esta vez con frentes desiguales, que mientras ellos sigan teniendo los dedos que les ha dado esa genética tan inteligentemente, estad tranquilas, que no van a usar la boca.

Y… ¿si nos ponemos en huelga?, pero… ¿cómo podemos dejar de hacer algo que nos gusta tanto? ¿Por qué nos gusta? Aquí entra en juego otro de mis debates favoritos y es si practicamos el sexo oral porque nos gusta hacerlo realmente o sólo para satisfacer a nuestra pareja. Según esta creencia de la que os hablaba y un amigo mío que se nota que lo ha hecho muy poco, ese tipo de cosas se hacen para satisfacerla a ella, no porque a ningún tío le guste hacerlo (que los hay). Es raro encontrarse a chicos que les guste y de lo más extrañísimo hallar una tía que le haga ascos a hacerte un trabajito. Esto me lleva a otra historia, que sería el orgasmo femenino y el masculino y sus muchas diferencias pero eso, ya es otra historia.

Por eso, no os ralléis por cosas que no merecen la pena y hacedlo por las verdaderas comidas de cabeza. Esas sí que quitan todas las preocupaciones que se le puedan pasar por la mente a una veinteañera (al menos, por un rato).


Vada

domingo, 7 de julio de 2013

¿Dejar o que te dejen?

Hace unos días en uno de estos momentos de pararse a analizar la vida propia y la de los de alrededor, una amiga y yo nos pusimos a pensar en el fin de la relaciones y en el lado en el que preferíamos estar. Es decir, si preferíamos ser el que deja o el dejado. ¿Y sabéis qué? Ninguno de los dos nos convenció.



En las relaciones que he tenido he podido experimentar lo que es estar a cada lado de la batalla y lo único que he sacado en claro es que se sufre en los dos. Es curioso que cuando le formulo a cualquiera de mis amigos la pregunta de si prefieren romper su relación o que rompan con ellos, abren la boca corriendo para decir algo, se paran dos segundos y dicen “iba a decirte que prefiero ser el que deja pero la verdad es que no lo sé”. He aquí la cuestión, creemos que ser el que toma la decisión de romper es el que tiene el papel fácil en la peli, el que no sufre y que continúa su vida tan feliz. Esto solo pasa si la persona que tienes al lado no te importa nada de nada y te da igual lo que le pase. Pero si la quieres, la aprecias, te importa algo o lo que sea resulta que la ruptura para ti también son llantos, malos días y una sensación horrible de estar haciendo algo malo. Romperle el corazón a alguien jamás el fácil. Mirar a los ojos a la persona que ha compartido su tiempo y su vida contigo y decirle que ya no le quieres como antes o que es mejor que os separéis te rompe un poquito por dentro y te deja en la posición de malo o mala del cuento.

Pero también tengo que señalar algo positivo de ser el que deja. Podríamos decir que te da una especie de poder de decisión, me explico. Pongamos que dejas una relación y pasadas unas semanas te arrepientes, digamos que tú lo tienes “más fácil” para volver que si eres el dejado y sigues luchando por volver. Pero bueno esto es un arma de doble filo, puede ser que a quien dejas no quiera volver contigo y darte la oportunidad de que vuelvas a dejarle.

Y que pasa si estas en el lado del dejado. A primera vista puede parecer que este es el peor, obviamente tú si vas a sufrir. Te han roto el corazón y en teoría tienes las de perder. Y esto no lo duda nadie, que te dejen es una mierda y más si no te lo esperas. Y aun esperándotelo la verdad, por lo menos esa es mi experiencia. Que te dejen siempre te deja, valga la redundancia, fuera de combate. Durante unos días estás en un limbo en el que no sabes muy bien cómo actuar, ni que va a pasar y sinceramente creo que durante unos días es inevitable esperar que esa persona vuelva.

Realmente no le encuentro nada positivo a ser el dejado, puede que a lo mejor el apoyo. Tú eres el que va a tener el apoyo de tus amigos e incluso de los que tengáis en común. Eres el bueno de la peli y mereces que la gente se quede a tu lado. Pero claro, ¿eso es positivo? Mejor no tener que experimentarlo ¿no?
No sé qué podréis haber sacado en claro de todo esto pero lo único que me interesa realmente recalcar es que estéis en lado de la ruptura en el que estéis, chicos no hay buenos y malos, cada uno tiene sus razones para dejar una relación y cada persona ha de ser libre para buscar su felicidad. Puede que al que hayan dejado esto lo vea egoísta pero creedme también llegará vuestra felicidad.

Habitualmente dejada,


Tiffany’s 

jueves, 4 de julio de 2013

¿Quién sabe porqué lloran las veinteañeras?

¿Harto de que las mujeres digan que los hombres somos simples? ¿Qué solo pensamos con el pene? ¿Que no las entendemos? Aquí comienza una nueva sección donde daremos la versión masculina de la vida, donde intentaremos hacer ver que los hombres sentimos como ellas, que también lloramos, y que, incluso (Atentas, chicas del mundo), las entendemos.

La primera vez que leí este blog, lo primero en lo que me fijé fue en el título “¿Por qué lloran las veinteañeras?”. Creo que solo por el título, el blog va a durar eternamente. Hay infinidad de razones por las que lloran, y de cada razón, sale otro ramillete de razones, y de ese ramillete salen millones de razones más, hasta que, sabe Dios porqué, la única razón verdadera es que la culpa es de los hombres. El blog dará para muchas entradas, y eso que solo pregunta por las veinteañeras; imaginaos si pregunta “¿Por qué lloran las mujeres?”…esto sería un caos.

En la actualidad, hay muchos científicos, psicólogos y demás profesionales intentando investigar las actitudes de las mujeres, pero no se han puesto de acuerdo. Yo, como observador, voy a intentar dar algunas pinceladas de porqué son así: adorables pero odiosas.
Para mí, una de las principales razones por las que están tan incómodas con la vida es el miedo a envejecer. Algo estúpido teniendo en cuenta que es un acto inevitable y por el que van a tener que pasar sí o sí. Cuando se acerque la desdichada fecha de cumpleaños siempre oirás “Bfff 22 años, me hago vieja” “Qué desesperación, ya entro en la veintena”. De hecho, entre los 20 y los 30 solo les oirás decir algo bueno sobre cumplir años una vez, y será si el número que cumplen les cae en gracia : “Uuuh!! 24 tía, me encanta, ya verás que buen año!” ¡¡MENTIRA!! A las 3 horas ya estará llorando por alguna razón aún desconocida, pero eso, hasta cierto punto, os hace seres encantadores.

La otra razón principal por la que van a llorar es por tu culpa. Sí, me refiero a nosotros, los hombres. De hecho, somos la principal causa por la que lloran…o, al menos, así te lo van a hacer ver. Pero, tranquilo, no te agobies, solo requieren un poco de tu atención (sobre el 97%). Es cierto, no voy a ser yo el que niegue la verdad universal de que los hombres somos algo tercos a la hora de entenderos, pero que no nos digan que no lo intentamos.

Chicas, lo sentimos, pero si queréis comprensión a la primera, no os andéis por las ramas, pedirlo directamente. Si podemos, conseguiremos haceros felices. Algunos lo harán para no aguantar a una mujer cabreada (cosa que es normal, son fieras, y no hay forma de frenarlas), otros lo harán por haceros felices simplemente. Otros casos, como el mío, es un combo de las dos…y no quiere decir que sea la mejor opción; la mejor opción la eligen ellas según de que lado llueva.

En definitiva, estas son las dos razones principales, desde mi punto de vista, por las que las veinteañeras sufren y lloran tanto.

Por tanto, me tomaré la licencia de daros un consejo a vosotras: Tranquilas, aún queda casi el 75% de vida, no os agobiéis ahora y veréis como cuando seáis señoras de sangría en una mano y cartón de bingo en la otra (así es el destino, lo siento) veis la vida de otro color.

Para los hombres, solo os voy a dar un consejo que se resume en una palabra: PACIENCIA. Sé que son difíciles de llevar, que hoy te dicen que sí a lo que ayer te dijeron que no, etc. Pero tenemos que tener en cuenta que nosotros también tenemos lo nuestro, y nos aguantan como jabatas; por tanto, menos quejas y algo más de comprensión.


Dean



martes, 2 de julio de 2013

El síndrome del viejo jersey



Supongo que te acordarás de ese jersey. Hace un par de inviernos te encantaba. Combinaba con todo y tenía ese -no se qué- que lo hacia especial para ti. Era tu favorito.Tras dos años y rebajas por en medio ha pasado de ser EL jersey a un jersey del montón. Que digo del montón si ni siquiera lo pones. Así que decides tirarlo, darlo. Deshacerte de él, vamos.

Todo va bien hasta que un día por la calle ves a una chica con el susodicho. Y, es así, como sucede el proceso inverso. El jersey del montón que ya no usabas ni te gustaba pasa a ser: hija de puta quítate MI jersey  EL jersey.

Lo deseas, lo anhelas, lo quieres de nuevo en tu armario. ¿Por qué me le di boleto a ese chico jersey? -piensas.

Este común efecto constatado entre las mujeres se conoce como 'sindróme del viejo jersey' . Así lo ha llamado su 'creadora' la GRAN Moderna de Pueblo. (Sí una teoría tan genial no se me podría haber ocurrido a mi). Nos pasa con los jerseys y nos pasa con los hombres por si no había quedado ya claro.

Pero ¿Qué pasa si conseguimos recuperar nuestro viejo jersey? Nos lo pondríamos una vez. Dos a lo sumo. Y después quedaría relegado al ostracismo. De nuevo.

Todas tenemos un jersey que un día fue lo mejor, el más bonito, el que mejor nos sentaba...pero que por alguna circunstancia - porque está pasado de moda, porque ya no es nuestra talla, porque lo hemos puesto demasiado... ya no es para nosotras. 

Todas tenemos un chico -ex novio, lio, ligue, amor platónico, llámalo X- que un día fue el mejor, el más guapo, el más bueno...pero que por alguna circunstancia - porque la vida da muchas vueltas, porque se han separado nuestros caminos, porque nos hemos vuelto a enamorar...ya no es para nosotras.

Así que la próxima vez que veáis a una chica con vuestro viejo jersey pensadlo bien. ¿Si lo recuperarais le daríais uso? ¿Por qué os deshicisteis de él si no? Sí. Un día fue el mejor jersey del mundo y es normal que al verlo puesto en otra chica - o verlo andando de su mano - os den ganas de  matar a esa individua  recuperarlo. Pero seamos francas. Si lo habeis dejado de querer en vuestro armario, por algo sería. Dejadlo pasar. Tenéis un montón de jerseys preciosos en vuestro armario. Algunos sin estrenar. Y sí, a esa chica le queda estupendo. Pues ¡que lo disfrute! Tu  ya lo has hecho ¿no?

Os dejo la viñeta de Moderna de Pueblo y su página web. Es genial.

Sandy