martes, 13 de agosto de 2013

Defectos de fábrica (I)


Tengo un lunar entre ceja y ceja. No. En realidad tengo un lunar que quiere ligeramente más a mi ceja izquierda. Siempre lo he odiado. No tiene siquiera la consideración de ser simétrico. 

Hubo algún tiempo que me miraba al espejo y solo era capaz de ver ese lunar. Pensaba que todo el mundo que hablase conmigo miraría inevitablemente ese maldito lunar. Se lo comenté a mis amigas y todas me dijeron lo mismo ‘¿Qué lunar?’. Ni siquiera se habían fijado en él y yo sólo quería que desapareciera.

Aunque parezca increíble, lo que consideramos nuestros defectos se hacen aún más grandes a nuestros ojos e incluso  encontramos defectos dónde no los hay. Mi lunar no es un defecto. Es un pequeño punto insignificante que hace que yo sea un poco más yo.

Seguramente tu tendrás una mancha peculiar, una nariz diferente…incluso hay personas con un ojo de cada color y ¿sabéis que? Esas pequeñas cosas nos hacen únicos y especiales.

Existen unos cánones de belleza desde la Grecia Antigua y todo lo que se aleje de ahí es considerado ‘raro’, ‘extraño’, ‘fuera de la norma’. Sin embargo el ser humano no es siquiera simétrico. No. Ni Adriana Lima es simétrica. Tampoco Beckham.

TODOS tenemos complejos. Sin excepción. Ver defectos en uno mismo es inevitable. ¿Nunca habéis ido a la playa con una amiga con un tipazo envidiable y se ha quejado porque sentada le sale barriga o porque no sabe cómo deshacerse de la celulitis? Aunque tú la veas estupenda, ella a sus ojos también tiene defectos.

No obstante, debemos pensar que esos defectos son parte de nosotros, de lo que somos.  ¿Os imaginais a Quim Gutiérrez o a Georgia Jagger con los dientes juntos? ¿Y a Lilly Collins con las cejas más finas? Ellos han sabido explotar como nadie la diferencia. Otros lo llamarían defecto, se acomplejarían pero ellos han puesto freno a eso.


Lo que nos acompleja, nos hace diferentes y lo que nos hace diferentes nos hace únicos. Nunca lo olvidéis.

Conviviendo con mi lunar y el resto de mis defectos

Sandy

domingo, 11 de agosto de 2013

Efecto Boomerang

¿Siempre volvemos? ¿Qué nos empuja a hacerlo? Cada vez tengo más claro que somos como los niños solo queremos el juguete con el que no estamos jugando y más si está jugando otro con él. Pero es que además esto se junta al pequeño masoquista que todos llevamos dentro y que nos dice que alguien es más deseable cuanto más nos ignora. No encuentro otros motivos para explicar porque cuando creíamos olvidada a esa persona pica a nuestra puerta para decirnos si bajamos a jugar.

Si chicas y supongo que chicos, aunque vais a perdonar que solo me dirija a nosotras pues es el campo que yo controlo en este tema, todos habréis experimentado como después de pasado un tiempo alguien que os dejo vuelve interesado en vosotras. Y no podéis evitar que se os quede una cara de “¿qué clase de broma es esta?”. Y de repente todo son buenas caras, todo son piropos y esa persona empieza a parecerse en la que te hubiera gustado en su momento que fuera. Empieza a estar lo atento que nunca estuvo y no logras entender que cojones, y perdonar la expresión, ha pasado. ¿Has viajado a otra dimensión y ni te has enterad o qué? Simple, desapareciste y de repente su interés se multiplico por mil y resulta que sí que encajabas un poco más en su vida.

Pero no os llevéis a engaño lo más probable es que tan rápido como se ha despertado ese interés desaparezca. Si al final os vuelve a tener es casi seguro que vuelva a aburrirse, las cosas son más divertidas cuando no son tuyas y solo puedes jugar un ratito pequeño con ellas o corren el riesgo de que otro se las lleve. Si es que en el fondo nunca dejamos de ser niños.

Y entonces aquí podrían entrar las teorías de que la mejor forma de conseguir a alguien es dar una de cal y una de arena, que ponerlo todo fácil aburre y no consigues nada y ese tipo de cosas pero supongo que son otra historia. El caso es que desaparece y él vendrá, eh que tampoco creáis que sucede el cien por cien de las veces, que no, que en el mundo, aunque pocas, quedan personas con las cosas claras. Pero chicas, pensad en ese chico que desapareció y no entendéis el porqué, que dejó de llamaros y al que no habéis vuelto a ver, pensad en por qué probablemente dentro de poco suene vuestro Whatsapp. Pero pensad sobre todo que vais a hacer si eso sucede, si vais a volver o si vais a tomaros vuestra pequeña “venganza” o simplemente a ser cordiales.

Quien sabe que pasará por la cabeza de ese sujeto que está ahora mismo mirando la pantalla en la que pone vuestro nombre para hablaros, quien sabe si es que se siente solo, si es que se ha puesto celoso por lo que sea o si es que, y lo siento pero puede ser así, tiene picores que rascarse. Supongo que realmente nunca llegaremos a entender que nos hace volver cuando habíamos decidido irnos.


Y vosotras, ¿alguien ha vuelto?

Tiffany's

viernes, 9 de agosto de 2013

Queridos abuelos.

Nos miman, nos cuenta historias y trucos de "alta cocina", se convierten en aliados frente a nuestros padres, nos ceban como gochines, nos consienten y nos regalan golosinas. En definitiva, nos malcrían.


Algunos los tenemos lejos y para otros han sido y son como nuestros segundos padres.
Si, son los abuelos. Los queremos como locos y nos adoran casi mas que sus hijos, quienes se sorprenden de que el carácter que tenían con ellos no surja con nosotros y que la paciencia en vez de disminuir haya aumentado con la edad.

El tiempo sigue su curso y si nosotros ya no tenemos tres años ellos tampoco son ya tan jóvenes. Su vida ha sido tan diferente a la nuestra... y aún así tienen tanto que enseñarnos.


Por desgracia en mi vida ya solo me quedan dos abuelos y lejos de mi hogar. Hace una semanas me encontré a una amiga que tiene a su abuelo muy enfermo después de haber superado un cáncer hace dos años. Eso hizo que quisiera escribir este post, para hacernos recordar lo importante que son y que el tiempo de disfrute que nos queda con ellos es menor que por ejemplo el tiempo de fiestas con nuestros amigos o de cenas con nuestra pareja...


Mi padre siempre dice que cuando perdemos a alguien cercano si ese alguien es una persona mayor, como son nuestros abuelos,  tenemos que intentar pensar en la suerte que han tenido por haber vivido todos los años que han conseguido vivir. Pero seamos sinceros, es prácticamente un imposible.

Así que disfrutemos de ellos, preguntemos por su vida, escuchemos sus consejos, juguemos al chinchón hasta que nuestros ojos no aguanten abiertos ( bueno más bien hasta que ellos nos digan que a la cama) y porque no, eneseñemosles también nosotros algo a ellos.

Un claro ejemplo de esto último es la abuela de mi amigo Miguel, conocida por todos como "la abuela moderna". A sus 85 años dice frases como "bueno yo flipo" o "voy a darme un volteo con mis nietos", cuando ve a sus nietos jugar a la play da la salida de los coches y se escandaliza cuando chocan contra las rocas o los arboles por la pista !ah! y se muere de risa con el Pou.

Este post va por todos ellos. Por nuestros abuelos gruñones, simpáticos, modernos o chapados a la antigua. Por esos abuelos que tengan el carácter que tengan son únicos, irrepetibles y tan importantes en nuestra vida. Porque aunque pase el tiempo siempre los tendremos presentes, en ese joyero hecho a mano, en esa receta ultrasecreta y adorada por nuestros amigos, en ese chiste o en ese refrán que nos repetían cada verano.

Abuelos del mundo, ojala pudiésemos teneros a nuestro lado toda nuestra vida.

Con nostalgia y ganas de visitar mi pueblo, Amelie.

martes, 30 de julio de 2013

Ella y él

Esta noche, me voy a tomar la licencia y permitirme el lujo de compartir con vosotros un relato. Lo escribí hace ya dos años en uno de mis viajes en tren hacia la universidad. Le tengo mucho cariño porque llevaba mucho tiempo sin escribir y me hizo ver cuánto lo echaba de menos. Algunos ya lo habéis leido. Los que no, espero que os guste.


"Allí estaba ella: sentada en los viejos escalones de la universidad. Con una mano se tocaba el pelo y con la otra sujetaba un pequeño libro abierto en sus últimas páginas. Le encantaba leer. Era una de las cosas que más le gustaba hacer. Evadirse del mundo que la rodeaba durante horas y olvidarse, por momentos, de los problemas. Aún sabiendo que la vida real estaría esperándola en cuanto levantara la vista de su amigo de papel.

Estaba leyendo las lineas finales del libro cuando algo, quizá el instinto, le hizo levantar la vista. Ahí estaba él. Llevaba los pantalones vaqueros desgastados que a ella tanto le gustaban y la misma sudadera azul que llevaba el día que se vieron por primera vez. En ese mismo lugar.


Ella decidió entonces bajar la mirada,
buscar refugio en las palabras impresas en tinta negra sobre las hojas de su libro. Volvió a leer esas últimas lineas y, casi sin quererlo, volvió a levantar la vista. Buscó la mirada de él. Esa mirada que tantas otras veces había encontrado. Pero la había perdido. La había perdido aquella tarde meses atrás.


Volvió de nuevo al libro intentando bloquear todos los recuerdos que le asaltaban de nuevo. Él avanzó sin siquiera mirarla aunque sabía perfectamente que ella estaba allí. Se paró a unos escasos cien metros de aquella persona que parecía no importarle nada, aquella persona a la que meses antes le había dicho "te quiero", y miro el reloj. Esperaba a alguien.


Ella continuó cabizbaja, aparentemente concentrada en su pequeño libro aunque no era capaz de terminar aquella maldita página. Leía esa última frase una y otra vez sin ser capaz de encontrarle un sentido. Él estaba allí, de pie, justo a su lado, corrompiendo su calma.


De repente oyó su nombre. Aquel nombre que ella había pronunciado tantas veces. Alzó la mirada de manera casi automática. Una chica morena avanzaba sonriente al encuentro de él. Vio como los labios que ella había besado cada día ya no le pertenecían. ¿Nunca conseguiría acostumbrarse a esa imagen? Quería llorar pero era más fuerte que todo eso.


Él había puesto un punto y aparte en su vida. Ella, con un nudo en la garganta leyó las últimas lineas de aquella página, la última página de su libro de bolsillo. Por fin, paso de página, cerró su libro y lo dejó allí: abandonado en aquellas escaleras. Para siempre."



Con cariño,
Sandy

domingo, 28 de julio de 2013

Cómprate un novio

Buscar pareja es algo que se lleva haciendo desde tiempos ancestrales.  Ahora hacerlo en internet está a la orden del día. Webs como Meetic o Badoo son utilizadas por gente de todo el mundo para encontrar a su media naranja - o pillar cacho, según quién. ¿ Es una manera válida? ¿ Fiable? ¿Mejora la tradición? 


Ya lo cantaba el Arrebato "búscate un hombre que te quiera". Y, ahora, con Internet todo es mucho más fácil. Las redes sociales se han convertido en uno de los lugares comunes para buscar pareja. Cada vez escucho más historias de gente que se ha conocido a través de Meetic o Badoo. A mi esto me da miedo y me preocupa a partes iguales.

El otro día leyendo la prensa en internet me encontré con un artículo sobre una nueva red social: adoptauntio.com. Sí. Como lo leéis. Una red social en la que las mujeres tenemos todo el poder y podemos escoger entre la estantería de los pelirrojos, los rubios, los tatuados...en un amplio supermercado de hombres. Ojo que también tienen ofertas. Yo me quedé alucinada aunque la idea me hizo mucha gracia. Todo hay que decirlo.

Las personas que conozco que se han valido de estas redes sociales tienen un perfil bastante definido. Suelen ser personas tímidas que no tienen suerte en el amor o personas que ya han buscado el amor por otros medios y tras desesperar han decidido llamar a la puerta del ciberespacio a ver si ahí hay suerte.

Personalmente no soy nada fan de estas webs. Internet es un arma de doble filo y muchas personas ocultan sus verdaderas identidades con malas intenciones. Por supuesto que hay gente normal. Pero ¿por qué no socializarse como se ha hecho toda la vida? Vencer la timidez es complicado pero no imposible. 

Está claro que este tipo de webs son cómodas y te permiten conocer a un amplio abanico de personas pero hay que ir siempre con pies de plomo. En la vida y, en internet el doble.

Yo voto no a las redes sociales como método para buscar pareja pero cada uno es libre de elegir su opción. Y vosotros: ¿Lo habéis probado? ¿Conocéis alguna pareja que se haya conocido a través de una de estas redes sociales? Contádnoslo.

viernes, 26 de julio de 2013

Giro de 180 grados.

Tu vida sigue sin ningún cambio. Hoy te has despertado y como siempre has desayunado con tu familia, has ido a trabajar, tal vez luego has ido a la playa, habrás vuelto y cenado en casa con los tuyos y ahora estas como siempre mirando las novedades de Internet. Hoy has hecho tu rutina, como cualquier otro día.


Mientras, ayer la vida de un montón de personas (demasiadas) sufría un giro de 180 grados, de repente y para siempre todo se ha puesto patas arriba y la rutina seguro que ya no volverá ser la misma. Si, todos los sabéis, hablo del trágico accidente ocurrido en Galicia.

Los accidentes ocurren todos los días y todos son inesperados, por eso son accidentes, pero cuando pasa uno de esta magnitud parece que duele e influye aun más y siempre te hacen pensar.


Nos pasamos los días haciendo planes de futuro, preocupándonos por nuestra vida dentro de 2 años, dejando pasar planes, visitas o llamada para dentro de semanas o hasta meses.

Inconscientemente damos por echo que dentro de esos dos años o más estaremos aquí, tendremos a esas personas que siempre posponemos a nuestro lado y un gran etc.

Lo mejor y en ocasiones lo peor de la vida es que es única, inesperada, irrepetible e incierta. La vida no esta escrita, la vamos escribiendo nosotros poco a poco sin saber como será el próximo capítulo. Sin saber de cuantos capítulos estará formada.

Por ello vivir cada día como si fuera único, realmente lo es porque no lo podrás volver a vivir, vivir cada día como si fuera el primero y el último.
No deis nada por seguro. Demostrar todo en cada momento. Intentar ser felices cada segundo de cada día, de cada mes de cada año.


Imagínate que existe un banco que cada mañana deposita en tu cuenta la cantidad de 86400€
Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para otro; cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado.
¿Qué harías?… Imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado ¿no?
Pues bien. Cada uno de nosotros tenemos ese banco: su nombre esTIEMPO.
Cada mañana ese banco deposita en tu cuenta personal 86400 segundos.
Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da por perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso.
El banco no arrastra saldos de un día al otro, no permite sobregiros.
Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día.
Si no usas tu saldo durante el día, tu eres el que pierde. No puedes dar marcha atrás.
No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy.
Por tanto, un buen consejo es que debes invertir tu tiempo de tal manera, que consigas lo mejor en salud, felicidad y éxito.
El reloj sigue su marcha… consigue lo máximo en el día.
Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que repitió un curso …
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbró a un bebé prematuro…
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario…
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan para encontrarse…
Para entender el valor de un minuto, pregúntale al viajero que perdió el tren…
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que estuvo a punto de sufrir un accidente…
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale al deportista que ganó una medalla de plata en las olimpíadas…
Atesora cada momento que vivas; y ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle TU TIEMPO
y recuerda que el tiempo no espera por nadie, el tiempo no nos espera.


Tan solo una reflexión mas y que daría para al menos otro post. Estoy impresionada, feliz, orgullosa y hace que tenga fe en las personas. Hace que me de cuenta de lo maravillosos que podemos llegar a ser. La respuesta de las personas ante catástrofes de esta magnitud. El que médicos volviesen de sus vacaciones, estudiantes de enfermería se ofreciesen voluntarios, más de 500 personas haciendo cola para donar sangre, la primera reacción del pueblo cercano donde ocurrió el accidente. Hicieron que ayer con el corazón en un puño, con dolor aún sin conocer a nadie, con casi lágrimas en los ojos me dejaran sin palabras.

Tengo amigas que dicen que ellas no podrían haber reaccionado o ayudado así, pero creo  con toda seguridad que realmente no conocemos nuestros límites. Creo que para saber hasta donde seriamos capaces de llegar tendríamos que vivir esa situación. 
Por supuesto y de parte de todas las integrantes de este blog muchísimo ánimo a esas familias y amistades que están viviendo momentos difíciles.

Con cariño, Amelie.




martes, 23 de julio de 2013

Arriba la autoestima, creamos en nosotras mismas

¿Por qué siempre nos sacamos defectos? No consigo mirarme en una sola foto sin verme algo que no me gusta y lo peor es que no soy la única.

Me llama la atención la cantidad de tiempo que nos pasamos sacándonos defectos con nuestras amigas, sin ir más lejos, ayer mientras estábamos de fiesta nos pasamos como 15 minutos comentando quien tenía las piernas más anchas que quien…No tenemos remedio. Pero supongo que esto no tiene excesiva importancia siempre y cuando estos comentarios no te hagan comerte la cabeza. El problema viene cuando tu físico te provoca más de un dolor de cabeza.

La verdad es que sé de lo que hablo, soy bastante insegura como mi aspecto y en cuanto se me pasan un par de kilitos me altero y la celulitis es lo que más odio de este mundo pero también creo que hace mucho que no dejo que estas cosas se apoderen de mí. Pero no puedo decir lo mismo de todo el mundo que me rodea. Claro está que todos tenemos un físico ansiado y querríamos parecernos a Irina Shayk pero porque tiene que amargarnos lo contrario. Todas a nuestra manera somos bellas y tenemos que empezar a creérnoslo.


Supongo que todas nos hemos encontrado con una amiga, conocida o lo que sea que nos hace sentirnos un poco pequeñitas a su lado porque tenemos la estúpida idea de que no nos podemos comparar. ¡Idioteces! Tenéis que daros cuenta de que para gustos hay colores y de que la belleza de alguien no resta la tuya. Pero es que además yo tengo la teoría de que la belleza y el resultar atractivo a los demás es un 20% genética y un 80% actitud. Créete guapa, siéntete guapa y sal a comerte el mundo te sorprenderán los resultados. No vale ser atractivo se necesita hacérselo creer a los demás. Es la famosa frase de que si tú no te quieres nadie lo hará pero sin caer en el narcisismo por favor.

Yo creo que tendríamos que empezar a levantarnos por las mañanas, mirarnos al espejo y repetirnos lo preciosas que somos, todo lo que valemos y cada una de las virtudes que tenemos, que seguro son muchas. Basta de dejar de no quererse, basta de que nuestra autoestima dependa de los demás, que no sé si lo notáis pero es una incongruencia. Así que chicas se acabaron los complejos, hasta en pijama con nuestro moño y ojeras de no dormir somos guapas.

Trabajando la autoestima,


Tiffany’s