Nos miman, nos cuenta historias y trucos de "alta cocina", se convierten en aliados frente a nuestros padres, nos ceban como gochines, nos consienten y nos regalan golosinas. En definitiva, nos malcrían.
Algunos los tenemos lejos y para otros han sido y son como nuestros segundos padres.
Si, son los abuelos. Los queremos como locos y nos adoran casi mas que sus hijos, quienes se sorprenden de que el carácter que tenían con ellos no surja con nosotros y que la paciencia en vez de disminuir haya aumentado con la edad.
El tiempo sigue su curso y si nosotros ya no tenemos tres años ellos tampoco son ya tan jóvenes. Su vida ha sido tan diferente a la nuestra... y aún así tienen tanto que enseñarnos.

Por desgracia en mi vida ya solo me quedan dos abuelos y lejos de mi hogar. Hace una semanas me encontré a una amiga que tiene a su abuelo muy enfermo después de haber superado un cáncer hace dos años. Eso hizo que quisiera escribir este post, para hacernos recordar lo importante que son y que el tiempo de disfrute que nos queda con ellos es menor que por ejemplo el tiempo de fiestas con nuestros amigos o de cenas con nuestra pareja...
Mi padre siempre dice que cuando perdemos a alguien cercano si ese alguien es una persona mayor, como son nuestros abuelos, tenemos que intentar pensar en la suerte que han tenido por haber vivido todos los años que han conseguido vivir. Pero seamos sinceros, es prácticamente un imposible.
Así que disfrutemos de ellos, preguntemos por su vida, escuchemos sus consejos, juguemos al chinchón hasta que nuestros ojos no aguanten abiertos ( bueno más bien hasta que ellos nos digan que a la cama) y porque no, eneseñemosles también nosotros algo a ellos.
Un claro ejemplo de esto último es la abuela de mi amigo Miguel, conocida por todos como "la abuela moderna". A sus 85 años dice frases como "bueno yo flipo" o "voy a darme un volteo con mis nietos", cuando ve a sus nietos jugar a la play da la salida de los coches y se escandaliza cuando chocan contra las rocas o los arboles por la pista !ah! y se muere de risa con el Pou.
Este post va por todos ellos. Por nuestros abuelos gruñones, simpáticos, modernos o chapados a la antigua. Por esos abuelos que tengan el carácter que tengan son únicos, irrepetibles y tan importantes en nuestra vida. Porque aunque pase el tiempo siempre los tendremos presentes, en ese joyero hecho a mano, en esa receta ultrasecreta y adorada por nuestros amigos, en ese chiste o en ese refrán que nos repetían cada verano.
Abuelos del mundo, ojala pudiésemos teneros a nuestro lado toda nuestra vida.
Con nostalgia y ganas de visitar mi pueblo, Amelie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario