jueves, 16 de mayo de 2013

"Sí" como filosofía de vida.

No, hoy no voy a escribir sobre esas personas que dicen sí a todo con el fin de evitar una discusión con la familia o los amigos. Tampoco voy a escribir sobre esas parejas que aceptan cosas sin estar de acuerdo tan solo para esquivar un enfrentamiento o tal vez por miedo a ser dejados,es decir esa parte de la pareja que no es que no lleve los pantalones en la relación sino que va totalmente desnuda. Estos temas los dejo para otro post. Hoy voy a hablar del "Si" como filosofía de vida. Me explico.


En 2008 se estrenó en los cines la película ¡Yes!, lo sé se curraron mucho el título, protagonizada por Jim Carrey. Esta película está basada como muchas otras en un libro. El libro escrito por Danny Wallace refleja todo lo que le ocurrió a dicho autor, quien se propuso durante 6 meses decir "si a todo lo que una vez habría dicho no" con el fin de hacer su vida mas interesante y positiva.


El verano pasado fui a mi maravilloso pueblo a disfrutar de las vacaciones y allí me reencontré con mi buen amigo Jorge quien me contó esto mismo que os acabo de contar, a lo que añadió "Así que el año pasado en nochevieja además de marcarme los típicos propósitos de fin de año: dejar de fumar, hacer más ejercicio, tomarme la vida un poco menos en serio etc. me propuse decir sí a todo. Por supuesto con las limitaciones de mi vida que son básicamente trabajo y dinero, aún así no te haces ni una idea de todo lo que me ha pasado en los últimos 6 meses".


Por lo que esta es mi propuesta, os propongo decir .
Sé que si sois culos inquietos tal vez notéis menos la diferencia de usar esta palabra en vuestra vida pero ¿Cuántas veces os habéis quedado en casa porque estabais cansados, porque el plan que os proponían no iba totalmente con vosotros o porque teníais un día de esos en los que lo último que te apetece es salir de esas cuatro paredes? Y al  contrario , cuántas veces teníais pensado decir no a un plan y al final decidisteis decir sí y os encantó o  hasta hizo que tu día se convirtiera en un gran día.  No debería hacer falta más prueba que esa para ver que tal vez esta idea merezca la pena.


En el caso de mi amigo, que es mas bien un culo inquieto, dijo que había merecido la pena y que seguiría intentado decir sí : " Me ha pasado de todo. Por ejemplo puede que no sepa cocinar mas allá de un huevo frito, pero te aseguro que te hago un bizcocho y una tarta tres chocolates para chuparte los dedos y todo por culpa del curso de respostería al que fui con una amiga. Si, has oído bien, yo cocinando sin incendiar una casa.Ya sabes, la filosofía del si".

Así que venga ¿Quién se anima? Total, qué podéis perder. En la película el pobre Jim Carrey acaba preparando una despedida de soltera, haciendo puenting, tiro al plato, metido en una pelea, asistiendo a una fiesta disfrazado de Harry Potter y una gran etc. Supongo que tan solo es una película y que tal vez en vuestro día a día no os propongan planes tan descabellados  pero !quién sabe! Nunca sabrás hasta donde te llevará un "sí" si no lo dices.


¿Te apuntas a decir si?

martes, 14 de mayo de 2013

Encuentros incómodos con el futuro anterior




En mi última clase de italiano el profesor nos ha explicado el futuro anterior. Mierda –pensé mientras él dibujaba en la pizarra la dichosa línea temporal que todos los profesores de idiomas dibujan para explicarte los tiempos verbales imposibles. Las líneas temporales las carga el diablo, estoy segura. En fin…el futuro anterior – explicó-  es el pasado del futuro. Tras una hora y media de explicación yo no entendía nada. Ni yo ni nadie en la sala. Él espetó que le tenemos miedo al futuro y que como es algo que no hemos vivido nos cuesta más asimilarlo.

Yo lo que no soy capaz de asimilar no es el futuro. Lo que me cuesta e incluso me molesta es que los tiempos verbales se invadan los unos a los otros. Eso pasa continuamente en la vida y eso fue lo que me pasó el día de la explicación del futuro anterior en italiano.

Hacía dos años que no veía a mi futuro anterior y de repente aparece, en persona. No, no estoy chiflada. Estoy hablando de mi ex. Se supone que los ex novios están situados en la línea temporal del pasado pero, en realidad, son la viva reencarnación del futuro. De un jodido futuro infinito y atemporal. Ya lo dice mi amiga Tiffany’s…un novio es temporal pero un ex es para toda la vida.

Encontrarse con el pasado siempre es incómodo. La última vez que lo vi habían pasado sólo unos días de nuestra ruptura. Todavía no había superado lo nuestro y verle fue una mezcla de sentimientos brutal. Fue triste a la par que extraño. Y muy raro. Era el pasado pero aún estaba muy presente. Supongo que conoceréis esa sensación.

Esta vez fue diferente. Pero no el diferente que yo había pensado. Habiéndolo superado desde hace tiempo siguió siendo incómodo. Como dice Vega en una de las canciones de su último disco: “Quizás no fue divertido, ni tampoco un funeral. El volverte a ver no fue nada especial. Fue más bien violento.”

¿Alguna vez dejará de ser incómodo encontrase a alguien del pasado con el que ya no tienes ninguna relación? Ya no sólo hablo de ex novios, si no de antiguos amigos con las que has acabado mal y con los que has acabado sin más, sin saber por qué.

El pasado –aunque la palabra pasado esté a kilómetros de nosotros en dichosa línea temporal de la pizarra – siempre vuelve. Y cuando vuelve no sabemos muy bien cómo manejar la situación. No estamos acostumbrados a ello, nos viene como por sorpresa y a veces nos comportamos de una manera que no nos gustaría simplemente por el hecho de que no sabemos cómo enfrentarnos a esa situación.

Una vez que seguimos caminando dejando atrás nuestro pasado pensamos que nunca jamás va a volver a aparecer o simplemente ni pensamos en ello pero la vida es más complicada que el futuro anterior en italiano. Y a mí me ha parecido una putada de tiempo verbal, os lo aseguro.

Así que, la próxima vez que vuestro futuro anterior regrese aunque sea de pasada no es estreséis. Se trata de afrontar la situación con la mayor normalidad posible porque supongo que incómodo siempre será. Y si no lo es para vosotros, contadme vuestro secreto.

Un saludo desde el presente, cuando lo leáis pasado

Sandy

domingo, 12 de mayo de 2013

¿Y quien no tiene estrés?

Trabajar, estudiar, pensar en nuestro futuro y en nuestro presente negro muy muy negro, preocupaciones, amistad, amor… y millón y medio de cosas más que no estresan.

Desde hace cosa de un mes tengo unos dolores de cabeza horribles diariamente y hay días en los que duermo más de 10 y horas y otros en los que si llego a 6 me doy con un canto en los dientes. La semana pasada me cansé ya de todo esto y decidí ir primero al fisio y luego al médico a ver que me decían sobre mis dolores y mi insomnio y resulta que lo único que me respondieron fue “estrés”. Así que todos mis problemas físicos tenían que ver con mi cabecita y su manía de no dejar de pensar ni 5 minutos.

Y para no perder la costumbre me puse a darle vueltas a que podía ser lo que me estaba causando que mis sienes me taladraran diariamente. Tampoco me costó mucho llegar a conclusión. Estoy a nada de dar un cambio de 180 grados en mi vida y todo lo que esto conlleva me trae de cabeza. Tengo miedo, mucho miedo a avanzar y a que las cosas no salgan como espero, a que por segundo año consecutivo se trunquen mis planes y me vea de nuevo con la incertidumbre de que hacer cada día. E incluso si todo sale bien, ¿qué haré después? A un año de terminar la carrera el futuro profesional que me espera no es nada alentador y me veo más encaminada a salir del país o a engrosar la cola del INEM que a conseguir un buen trabajo. Así como no nos vamos a estresar.


Se habla de nosotros como la generación perdida, se nos pinta un futuro tan negro que da miedo y la esperanza para ya de idiotas porque las cosas no apuntan a que nada pueda mejorar. Irnos de España ya no es una opción es casi una obligación pero a la vez también se nos culpa por irnos y se nos intenta dibujar que en los demás países tampoco es oro lo que reluce. Se nos dice que estudiemos y que nos preparemos para intentar diferenciarnos de los demás, pero se nos culpa por eternizarnos en la universidad y encadenar una carrera tras otra, viviendo de nuestros padres y sin aportar nada a la sociedad. Somos la generación más preparada y la que tiene peores perspectivas de futuro. O eso dicen.  Verdaderamente es para estar estresado.

La crisis ha hecho entre otras muchas cosas que nuestra vida empiece a basarse en el dinero fundamentalmente, pensarlo y os daréis cuenta de que os pasáis el día midiendo las cosas por el dinero que cuestan y estudiar cuesta y mucho. Y encontrar trabajo es ya casi como que te toque la lotería. ¿Quién no tiene ahora a alguien alrededor que sufra por razones económicas? ¿Cómo vamos a vivir calmados?
¿Cómo no vamos a estar más estresados que nunca? Si cada vez que encendemos la televisión o leemos un periódico todo son malas noticias. Si la vida donde era complicada, cada día se complica más. Vivimos en una cuesta permanente llena de dolores de cabeza, espaldas cargadas e insomnio.

No se vosotros, pero a mí se me acaban de agravar las contracturas. ¿Os cuento mi secreto? Salir a la calle, sentaros al sol, correr un rato, poner música y olvidaros de que el mundo os rodea y de que existe. Los problemas no van a desaparecer pero si te relajas todo se ve de otra manera. Somos una generación fuerte y lo vamos a demostrar, siempre digo que las cosas tienen que cambiar y cambiarán hasta entonces más vale tomarse la vida con filosofía. Luchar por salir de esta, luchar por callar a quien nos dice que no tendremos futuro. Y por mucho que la vida sea difícil tratar de ser todo lo feliz que se pueda.

Adiós al estrés. 

Tiffany's

jueves, 9 de mayo de 2013

¡Soltemos lastres!

A veces tal vez por miedo, por satisfacción, por nostalgia, por momentos mejores que el ahora nos agarramos al ayer.

A veces sin sentido nos aferramos al pasado con la esperanza de que vuelva. Nos aferramos a recuerdos de momentos, personas y a veces hasta a cosas. Y como no, por el masoquismo inherente en nuestro ser, también nos aferramos al dolor.

No arriesgamos a conocer a una posible persona especial por miedo a lo que nos ocurrió en el pasado. Vamos con pies de plomo en las relaciones porque total siempre salen mal. No confiamos en esa persona, por mucho que lo demuestre, porque todos son iguales. No confiamos en que esta vez pueda salir bien porque sin existir un comienzo ya se cual va  a ser el final.
No creemos en las nuevas amistades, en el dar todo por ellas, en tener amigas como en nuestra adolescencia porque gracias al pasado nos hemos dado cuenta de que nadie es imprescindible, que la amistad de verdad es difícil de encontrar y total para mas decepciones mejor ni hacerse ilusiones.

No intentamos alcanzar metas porque ya hemos fracasado suficientes veces. Por empezar, empezamos hasta las dietas sabiendo que esta vez será como las otras 1000 veces anteriores en las que duramos una semana. Claramente pensando así, seguro que la historia se vuelve a repetir.





Sin darnos cuenta, según pasa el tiempo dejamos que los malos recuerdos pasen a convertirse en cargas. Llevamos de forma continua esa maldita maleta que nos hace caminar mas despacio, que nos desgasta a cada paso, sin darnos cuenta de que muchas veces cargamos con ella sin que sea necesario y rechazando ayuda. Incluso llegamos a dejar que nos defina.

El tiempo pasa, todo cambia y nuestro momento es AHORA.

Conoce nuevas amistades, puede que no lleven en tu vida desde la infancia pero tal vez lleguen a conocerte mejor y se conviertan en amistades mas reales e importantes de las que has tenido hasta ahora. Deja entrar en tu vida a esa persona que te llama la atención  Apúntate a ese curso, prueba esa comida, intenta hacer realidad ese viaje, di eso que piensas, haz locuras, arriesga. 

Es hora de seguir viviendo sin aferrarte al pasado. Es el momento de crear nuevos recuerdos que pasen a formar parte de la persona que serás mañana.
Eso si, dejando que los recuerdos sean simplemente eso, recuerdos.


"Puedes aferrarte a lo que conoces pero no hay garantía de que exista en el momento siguiente.
Mientras te aferras a tus viejas creencias te mantienes sujeto a una posición fija de la vida y no disfrutas de la capacidad de vivir experiencias nuevas.
Nadie tiene la promesa del mañana. La vida no ofrece garantías.
Nada dura para siempre. Todo puede cambiar en un instante.
Por mucho que te aferres a algo no puedes cambiar el ritmo de este mundo; tarde o temprano todo desaparece"


Con cariño, Amelie.







martes, 7 de mayo de 2013

¿Y si...?


¿Me pongo la chaqueta azul o la negra? ¿Salgo a tomar algo o me quedo estudiando? ¿Le hablo o no le hablo? La duda forma parte de nuestro día a día.  La duda acompaña a cada una de nuestras elecciones por pequeñas que sean.  La tenemos tan interiorizada que a veces no nos damos cuenta que está ahí.




Obviamente hay personas que dudan menos que otras. Suelen ser personas más seguras de sí mismas y de sus decisiones. Yo prefiero llamarlas afortunadas. Yo dudo mucho. Dudo en las pequeñas cosas sin importancia como qué me pongo mañana o qué escribo el martes en el blog y dudo en las cosas más importantes, las que tienen grande consecuencias. Aunque, pensándolo bien toda duda implica una elección y esa elección implica un descarte, un “¿Y si hubiera hecho lo contrario”?

Os voy a contar la historia de dos amigas mías. Bea está estudiando fuera. No hablamos mucho pero es amiga mía desde que somos pequeñas y nos entendemos a la perfección. Un día en una de nuestras pequeñas charlas me confesó que le gustaba un chico de su universidad.

-          Y que ¿Has hablado ya con él?

-          No tia, me da mucho palo ¿Qué le digo?

-          No se… ¿Coincides en alguna clase con él?

-          No pero… no tía en serio. No sé qué decir, ni qué hacer y va a pensar que soy tonta. Paso.

Mi amiga Bea lo que tiene es MIEDO. Así, en letras grandes. Quiere conocer a ese chico pero no se atreve ni a acercarse a él por el miedo a un fracaso. ¿Y si le hablara? Quizás sea un idiota o quizás sea un chico estupendo con el que pueda entablar una amistad o algo más ¿Quién sabe? Ella nunca lo sabrá si no deja atrás esas dudas y esos miedos.

Por otra parte está Paula. Paula estuvo durante años coladita de un chico con el que hablaba a diario y tenía una conexión especial. El chico pecaba de mujeriego aunque, según ella, “era buena persona” Pasaron los años y él coleccionó novias mientras ella seguía allí, suspirando por él. Un día se encontraron de fiesta y entre copas él le confesó que la quería. Paula no daba crédito. Él agacho la cabeza para besarla y ella….salió corriendo. Como lo leéis.  El susodicho salió en su búsqueda pero ella insistió en que no lo hiciera. Era el momento que llevaba esperando durante toda su vida y ella va y se marcha. La pregunta es ¿por qué? Según ella no quería arriesgar. Dudaba de él. Sabía que le iba a hacer daño tarde o temprano. ¿Pero cómo lo sabía?

A día de hoy Paula no se arrepiente de la decisión que tomó pero se pregunta qué habría pasado si no se hubiera marchado de ese local. ¿Se habría quedado en un simple beso o habrían salido más tiempo? De haber salido ¿Le habría engañado como ella pensaba?

Estas son sólo dos historias. Hay miles, millones. Todos tenemos un "y si" en nuestra vida, incluso varios. Un final alternativo que nunca sabremos cómo acabaría, un camino que elegimos evitar. Cito una frase de la película ‘Cartas a Julieta’:

 ' “Y” y “si” son las dos palabras menos amenazadoras que existen. Pero puestas una después de la otra tienen el poder de atormentarte por el resto de tu vida.'

Os diré algo de lo que no tengo ninguna duda. La vida es corta y hay que arriesgarse. Sí quieres algo tienes que ir a por ello. Es más cómodo si no lo haces pero ¿y si lo haces? No dejes que el miedo o el fracaso te frenen.

Tenemos que confiar en nosotros y en nuestras decisiones. Es natural tener dudas pero no podemos dejar que nos atormenten. Si te gusta ese chico, no hagas como mi amiga. Ve y dile algo. No seas tonta. Si quieres estudiar una carrera pero todo el mundo te dice “que no tiene salida” no dejes que eso influye en tu decisión. Es TU vida.

La vida son dos días y uno de ellos está lloviendo. ¿Y si esa decisión le da un giro interesante a tu día? ¿Y si te cambia la vida?


domingo, 5 de mayo de 2013

Tú vístete yo te desnudo


¿Qué llevas puesto? Que pregunta más simple y sin embargo como deja volar la imaginación.


Hace un tiempo tenía un amante al que solía intentar poner nervioso haciéndole notar cuando me iba o salía de la ducha ya que al oír la palabra ducha cualquier mente un poco avispada se da cuenta de que existe un 99% de posibilidades de que estés desnuda. Le parecía muy excitante que la persona que con la que estaba hablando estuviera sin nada más que su piel al otro lado del teléfono, aunque bueno he de confesar que una gran parte de las veces estaba en chándal y en mi sofá.



Que la desnudez es algo que desata nuestros más bajos instintos es obvio y no creo que nadie lo dude pero ¿y la ropa? A veces estar vestido puede ser mucho más sexy que estar desnudo. Insinuar gana, siempre lo hace. El otro día hablaba con unas amigas sobre la importancia que algunas le damos a la ropa de los hombres y que ésta puede marcar la diferencia entre que un hombre nos atraiga o pase desapercibido a nuestros ojos. No creo que sea nada racional ni que tan siquiera tengamos una ropa predilecta es simplemente una reacción de nuestra mente a una determinada vestimenta. No me había parado a pensar más en ello hasta que un día de estos que tienes poco que hacer, el temita de la ropa volvió a mi mente. Y entonces empecé a preguntarme si solo con nuestra ropa podemos pasar de 0 a sexy y de sexy a 0.

Los tacones, nos hacen sentir poderosas, ganamos confianza y nos sentimos sexys y ni que decir tiene que es el fetiche por excelencia de los hombres. Y es que una mujer en tacones y ropa interior ocupa la mente de casi el 100% de los hombres en las noches solitarias. Lo cual me lleva a hablar de lencería. Nuestra arma secreta, oculta bajo nuestra ropa junto con nuestra faceta más pícara. Nuestro exterior, modosito y calmado, esconde un interior ardiente. Y si seguimos encadenando llegamos a lo que realmente es este post, la ropa exterior porque que los tacones y la lencería son sexis lo sabemos, lo primero por repetición de los hombres y lo segundo porque para eso lo compramos. ¿Y el exterior? ¿La ropa más normal de nuestro armario puede despertar el deseo?

Personalmente siento debilidad por los hombres con americana, me vuelven loca. Si mi chico aparece con americana puede estar seguro de que desde ese momento no voy a estar escuchando ni una sola palabra de las que salgan de su boca solo pensaré el momento exacto en el que puedo abalanzarme sobre él. Lo mismo me sucede con los jerséis ceñidos al cuerpo (no del tipo mujeres, hombres y viceversa que si se estiran un poco rompen), la sensación del cuerpo tan expuesto sin poder verlo del todo y que sea mi imaginación la que tenga que ponerse a funcionar me resulta altamente excitante.

Las gabardinas y abrigos de aspecto similar son otro de mis puntos débiles y que decir de un hombre vestido de traje. Hombres del mundo hacedle caso a Barney Stinson “Ponte traje”.

No se vosotras que opináis pero personalmente me resulta más sexy un hombre vestido que desnudo. Eso sí me encanta ver a mis chicos vestidos de hombre y de nada más ;)


Ya que estamos de confesiones, ¿me contáis vuestro fetiche?

Tiffany's

viernes, 3 de mayo de 2013

Egoísmo: yo, el ombligo del mundo.


Hablemos de ellos (les encantará), porque quién no sufre de un tipo de persona así dentro de su círculo de amigos, familia o hasta simples conocidos. Porque si, hasta siendo tan solo conocidos tienen la capacidad de sacarnos de quicio.



Hay varios tipo de egoístas  yo hoy voy a hablar de tres, aunque os invito a comentar cualquier otro que por experiencia conozcáis  y sufráis.


- El "a mi no": aunque en verdad su nombre y apellidos completo es "a mi no pero yo si", es  esa persona a la que cualquier cosa le puede parecer mal. Es esa persona que critica, juzga, se ofende y enfada por actuaciones realizadas por ti pero que si luego él las lleva a cabo entonces son correctas y acertadas. Bueno , siendo realistas no solo les parece bien y perfecta su actuación sino que son capaces de enfadarse porque a ti algo te haya parecido mal. Vamos, el colmo de los colmos.



- ¿El centro del mundo? Yo, perdón  disculpadme, me he confundido  ¿El centro del Universo? Yo: este grupo está formado por aquellos que solo piensan en si mismos. Desde la amiga que hace un plan contigo y en el último momento y con la mayor naturalidad, como no, te da plantón. Hasta la típica persona que por error a veces denominamos bipolar y que en verdad actúa así por interés  "ahora si, ahora no". Y todo esto ocurre no porque yo vaya antes que tú, sino porque simplemente el tú no existe para ellos. Aunque claro a veces hay que aparentar que si. Recalco, a veces.


- Viene y va: derivado del egocentrismo anterior llega este tipo de egoísmo.  Esas personas que son capaces de enfadarse con la mitad de su entorno, llegando a incluir a la familia, con la mayor normalidad del mundo. Con convencimiento en sus propios razonamientos a pesar del daño que puedan estar causando alrededor. Tiene mucho que ver con el anterior porque hace pensar que si realmente les importáramos algo no serian capaces de saber como sufrimos y aun así comportarse de esa manera.


¿Pues sabéis qué? Que estoy harta. Estoy cansada de escuchar la tradicional y repetida frase "Bueno, ya sabes como es"

Mi pregunta es ¿Y? ¿Por eso, porque sé que es un egoísta tengo que permitir estos comportamientos? ¿Qué se enfade y desenfade cuando le apetezca sin ademas recibir ningún tipo de explicación, que dé malas contestaciones sin ton ni son dañando a su alrededor y sin sufrir ninguna consecuencia?


Pues no chic@s, no. Plantaros , uniros a mi causa y no lo permitáis mas. 

Porque el problema real es que si todo su alrededor permitimos que exista un egoista a los 15 o 20 años seguirá así el resto de su vida.

Muchas veces, hablando con amigas que sufren de este tipo de entes a su alrededor  se escucha la misma frase: 
  " De verdad, llega un momento en que dan ganas de ser así.  Comportarte como ellos. Tener esa capacidad de hacer cualquier cosa sin que te importe herir a tu alrededor, quedar mal con alguien y ademas disfrutar y aprovecharte de la excusa "es que soy como soy" para que nadie te ataque o simplemente te rebata por miedo a tu reacción. Al final parece que siendo así sales ganando."

Pues yo , tras mucho pensar he decidido que no, que yo prefiero ser la tonta que se pilla un disgusto de tres pares de narices, la que se siente decepcionada, defraudada y dolida pero siendo totalmente consciente de la realidad. Siendo capaz de ver lo que está ocurriendo, de no aguantar las excusas y sobre todo de marcar un límite. Porque realmente creo que con el tiempo la gente reaccionará , se cansará, no creerá ni imaginará más disculpas y decidirán que no sale rentable tener a alguien así en su vida. Que los contras superarán con creces los pros. Creo que con el tiempo los egoístas salen perdiendo y acaban quedándose solos.

Todos tenemos algo de nosotros mismos que no nos gusta y que intentamos cambiar pero estoy casi segura que es imposible hacer que de repente todo te deje de importar. Lo que si que podemos, os lo aconsejo y prácticamente hasta os lo ruego, es poner un límite. Dejad de excusar todo comportamiento porque "el/ella es así" , haced que sus actos (igual que los vuestros por su parte siempre la tienen) tengan consecuencias y averiguar cual es vuestro tope. Porque al final, es de valorar si alguien así realmente merece la pena.

Y tu, ¿tienes límites?