¿Y si la culpa mía? ¿Y si lo que pasa es que creo enun amor que no existe? Puede parecer que no tenga nada claro que es lo quequiero en esta vida en cuanto a relaciones pero realmente sé a ciencia ciertolo que deseo. El problema es que creo que no existe.
Solo tengo 23 años y desgraciadamente ya me he dado cuenta de que el amor sincero, pasional y sin condiciones no existe, no ha existido y jamás existirá… en mi vida. Por ello mis preferencias han ido girando hacía otro tipo de relación. Quiero a un hombre en mi vida, lo quiero desde que empecé a salir con ellos. Quiero poder ser feliz con alguien. Y no me supone ningún problema admitirlo. No se estar sola, puede que me llaméis dependiente o incluso patética pero es mi elección igual que cada una tenéis la vuestra.
El problema es que quiero un hombre es unas condiciones muy concretas. No las suyas si no la de nuestra relación. No estoy dispuesta a despertarme cada mañana preocupado por si se acabará por si me hablará (infierno de invento el Whatsapp). Quiero sentirme libre pero saber quele tengo y que me tiene. Quiero que hagamos planes pero que nunca sean defuturo. Quiero a fin de cuentas tener lo que conlleva una relación sin que sea una relación. Vamos que quiero un imposible.
Solo una vez conseguí tener este tipo de relación avocada al fracaso, un fracaso aceptado y esperado. Pero se acabó porque me enamoré… de otro. Lo sé, lo sé, las que seguís leyendo ahora mismo pensáis queestoy completamente loca. Soy esa parte del blog. Soy la parte loca y bipolar,la que es capaz de querer algo y odiarlo a la vez y cada vez os iréis dando más cuenta. Soy la parte que nadie entiende de esta vida. Ni siquiera yo lo hago. Y podría decir, sin miedo a equivocarme, que precisamente en la complicación de mi mente y mis deseos está la clave de mi soledad amorosa.
Pero me he desviado. Os decía que no entiendo el amor como los demás, que deseo una relación cuando no las entiendo, ni las busco y tampoco se me dan bien. No hace mucho que salí de la última relación sentimental, uno de los mayores fiascos de mi corta historia, todo porque deseo un imposible. He intentado hacérselo entender a un par de hombres pero suelen mirarme como si un perro se hubiera puesto en pie y hubiera comenzado a lanzar una perorata sobre lo que les molesta que les engañemos al tirarles la pelota.
Total que el resultado siempre es el mismo, él piensa que estoy a punto de pedirle matrimonio y yo me quedo con la sensación de que no ha escuchado ni una palabra y más sola que la una. Apuf!!!
Me cansa bastante esta situación, me deprime pensar que nadie me entiende y saber que cada vez que conozco a un hombre es mucho más probable que salga mal que bien. He intentado ceñirme a un tipo de relación que encaja más con lo que yo quiero. Follamigos. Pero no. No es eso lo que busco y termino por sentirme mal o vacía como un mero juguetito. En mi relación ideal no solo hay sexo, no hay solo mensajes calientes a las tantas de la mañana pidiendo sexo. No. Tampoco hay un amor duradero, pero si cariño, sentimientos y una pseudo necesidad del otro. En mi relación ideal hay sexo y citas a la luz de las velas, pero no hay promesas ni “te quiero para siempre”. Mi relación ideal puede que no exista más allá de mi mente. Puede que nadie la entienda y mucho menos la comparta. Lo único que comparte mi relación ideal con las relaciones de verdad es que también duele cuando se acaba.
No lo sé chicas, tal vez vosotras tampoco hayáis entendido una palabra de todo lo que he puesto aquí pero tengo la leve esperanza de que alguna de vosotras experimente algo parecido para por lo menos pensar que no soy la única veinteañera loca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario