jueves, 28 de febrero de 2013

Tengo algo que decir


Ya es miércoles 23.00 de la noche y de repente me doy cuenta,además por si acaso mis amigas me lo recuerdan “Amelie, mañana es jueves te toca escribir a ti ♥ ”

Y me empiezan a entrar los sudores, el pánico, las dudas: ¿Lo leerá mucha gente?¿Alguien opinará?¿Me querrán matar por lo que voy a escribir? Y la duda más grande ¿De qué hablaré esta vez?
El problema no es no tener temas,  sino tener demasiados.

Hace unas semanas una amiga mía se enteró de que empezábamos a escribir el blog (idea que teníamos desde hace años) ¿su reacción?: reírse,burlarse y casi llamarnos locas.
Lo admito, me pareció fatal pero me hizo pensar ¿Soy la única loca rara a quien le gusta escribir, opinar, dar consejos o simplemente desahogarme en un papel?


Al instante me di cuenta de que no, solo hizo falta entrar en Facebook y ver como una amiga había escrito un texto increíble, personal, precioso a su pareja por su aniversario, otra publicaba un texto con claras indirectas (pobre anónimo receptor), hasta un amigo escribía con intensos sentimientos por lo feliz que estaba por su equipo de fútbol.

Y entonces ¡clikc! ya sabía que tema elegir, escribiría sobre escribir.

Porque da igual que seas estudiante, policía, peluquera,enfermera, publicista…lo que está claro es que todos tenemos algo que decir. Y aunque a alguien le haga gracia, le parezca patético o  una pérdida de tiempo yo me muero por escribir. Quiero escribir de amistades, de “pepitos grillos”, de historias increíbles, de duras realidades, de vivencias propias y vivencias ajenas.

Porque si todos somos un poco cocinitas, psicólogos,organizadores de eventos, a veces hasta médicos porqué no podemos ser también escritores.
Da igual la edad que tenga, da igual la edad que tengas tu . Da igual que lean esto 10, que lo lean 100 (admito que prefiero lo último).

Son palabras, son mis palabras. ¿Que puede que en un tiempo,cuando mi “futura yo” mire a su “ yo veinteañera” opine como mi amiga? Tal vez,nunca se sabe, espero que no. Pero por ahora solo diré que amo escribir, que AHORA estoy inspirada en cada momento, que AHORA pienso y soy así. Y que por suerte (o desgracia para algunos) mi libreta de kiwi verde tiene demasiado posts preparados, porque tengo muchas cosas que decir.

Después de todo esto queridas lectoras, nunca dejéis que os rompan una ilusión: si queréis escribir, escribir; si queréis hacer fotos de vuestro día a día, hacerlas; si queréis crear un blog de estilo ¿a que esperáis?.Solo diré que lo peor es quedarse con el“y si”…

Además ya se sabe “la palabra hablada perece, la palabra escrita perdura”.  

martes, 26 de febrero de 2013

Soltera, sí ¿Qué pasa?


“Don't need to be on somebody's arm to look good. I like who I am. I'm not saying I don't wanna fall in love 'cos I would. I'm not gonna get hooked up just 'cos you say I should. Can't romance on demand. I'm gonna wait so I'm sorry if you misunderstood” Single, Natasha Bedingfield

Vivimos en un mundo en el que sacamos la cita para el médico por internet, no tenemos libros, tenemos e-books y a nuestros móviles sólo les falta una función para transportarnos –aunque por el dinero que cuestan no estaría de más. Sin embargo, vivimos en un mundo en el que está mal visto ser venteañera y no tener pareja.

Hace un par de meses en una de esas comidas familiares donde lo más interesante que puede pasar es que una mosca sobrevuele el comedor, mi bisabuela me cogió del brazo y me preguntó: ¿A qué se dedican los chicos de por aquí? Yo la miré extrañada. Ella replicó: ¿Cómo es posible que no tengas novio?

Sonreí. En las comidas familiares siempre toca una pregunta sobre novios. SIEMPRE. Lo sabeis. Lo sé. Es una ciencia exacta. “No tengo novio, ni quiero ahora mismo. Estamos en el siglo XXI. Hay que disfrutar de la libertad y la independencia”, le dije. Ella suspiró y me miró con tristeza, incluso con tintes de decepción. No me molestó en absoluto. Lo que realmente me molesta es que haya personas de mi misma edad que piensan igual que mi bisabuela de 90 años. Sí, tengo 21 años y no tengo novio ¿Algún problema?

Envidio a las personas que han encontrado al amor de su vida con menos de 20 años pero ¿de qué porcentaje estamos hablando? ¿El 1%? La mayoría de las personas que me ven como un “bicho raro” por estar sola están atrapadas en relaciones larguísimas de las que se enorgullecen y que no son tan perfectas como las pintan. Vosotros, los que no entendéis que una persona con veinte años pueda y quiera estar sola, hacéroslo mirar. De verdad.

Tener novio mola. Lo que no mola son los celos, las discusiones porque ha quedado en llamarte pero no te llama, las facturas telefónicas, el monopolio del tiempo libre, el dinero en regalos, el Oscar a mejor Actriz que todas merecemos por “Me encanta el regalo que me has hecho” ni las comeduras de cabeza.

Hubo y habrá un hombre que equilibre la balanza y haga que merezca la pena tener una relación pero, mientras tanto, prefiero continuar así: Veinteañera, soltera y disfrutando cada momento. Que para eso están los veinte.




domingo, 24 de febrero de 2013

Sexo antidepresivo


Lo confieso creo que estoy a punto de volver a caer. Hace un tiempo descubrí que podía engañarme a mí misma durante un tiempo, que podía ganarle la partida a la melancolía aunque solo fuera durante unas horas. Descubrí una nueva terapia que era mejor que el chocolate y ni remotamente comparable con las pelis románticas. El sexo.


Sí, así de claro. Me di cuenta de que perdiéndome en la parte más carnal de mi misma podía olvidar de forma momentánea que era un ser con sentimientos. La pasión y mis instintos más primarios se apoderaban de mí y en ellos no hay sitio para lo que se llama amor y aún menos para la horrible sensación que se queda en ti después de perderlo. Así empecé a perderme entre la sábanas de cada amante, empecé a ser otra a dejar salir al aire a la pequeña irracional que todos llevamos dentro. E incluso me creí que todo esto funcionaba.

Nunca me he considerado una chica con suerte en el amor ni siquiera una ligona pero tengo que admitir que en esa época no me fue difícil encontrar quien estuviera dispuesto a meterse en mí cama. Tal vez sea que, como ya sabemos, poco hace falta para que un hombre desee desnudarte. Durante meses no deje espacio al dolor, ni a la soledad, los sepulté debajo de las caricias, de los cuerpos sudados, debajo de la lujuria y el sexo. Pero como todo lo que se oculta ahí seguían esperando ver el menor rayo de luz en su tumba para salir a la superficie. Y sucedió.

Un día el sexo dejó de ser suficiente. Un día me desperté al lado de alguien que no me importaba y para quien yo por supuesto no era más que una muesca en su cinturón y al mirarle dormir me di cuenta de que echaba de menos los abrazos y los besos  que no conducían a nada. Abrazos y besos que solo mostraban cariño. Me di cuenta de que necesitaba mi periodo de ruptura aunque lo detestara con todas mis fuerzas y aunque significara que habría dolor, llanto y litros de helado, charlas hasta las tantas con mis amigas y sollozos ahogados en mi almohada. Da igual lo profundo que creas enterrados tu sentimientos porque al igual que la materia ni se crean ni se destruyen solo se transforman. Y no hay nada peor que el dolor oculto.

A pesar de todo y como ya he dicho, os confieso que me siento al borde del abismo. Siento que lo necesito, que necesito volver a enterrar esos sentimientos. Siento que necesito sentir el contacto de alguien que no signifique nada, necesito dejar de sentir, necesito convertirme en un ser primitivo que solo busque satisfacer sus más oscuros deseos. Siento que dentro de nada caeré otra vez y que no haré nada por impedirlo. 

jueves, 21 de febrero de 2013

¿Qué hacer con las cosas tras una ruptura?


Da igual que fuese un príncipe un sapo o un lobo disfrazado de oveja, tras la ruptura lo que te apetece es romper todos los recuerdos, quemarlos, enviarlos en un cohete al espacio...bueno siendo sinceras lo que nos apetece es meterlo todo en una bolsa gigante añadir unas cuantas piedras, pensándolo mejor unos menhires (lo de Obelix), y lanzarla desde el piso mas alto justo cuando ÉL pase por debajo.

Por desgracia y volviendo a la realidad ¿Qué hacer con todos esos recuerdos?



Guardas y guardas hasta que llegue un momento que necesites un museo para exponerlo todo,guardas algo de cada relación porque fue un regalo diferente y especial, eres de esas que cuando  ves ese peluche aunque eres feliz con tu pareja vuelves a recordarle. O tal vez, eres como la chica de la imagen que desahoga con su peluche lo que en verdad siente hacia la persona que se lo regaló.


Y de nuevo surge la pregunta ¿Qué hacer?


La verdad es ,que no tengo respuestas. Supongo que cada uno es diferente y que cada relación que termina también lo es. Estoy segura que las hay masocas que guardan aunque les siga haciendo daño, tal vez alguna de vosotras guarde como "escudo" para no olvidar nunca lo que fue y así prevenir que vuelva a ocurrir. Otras, con el tiempo, quizás vean esas cosas y ya no recuerden ni a que parte de su vida pertenecen y tal vez otras necesiten tener, aunque sea un solo recuerdo,de aquellas personas  que para bien o para mal han hecho que sea la persona que es hoy en día.



En mi caso aun me estoy decidiendo, tengo claro que algunas cosas como joyas, maquillaje etc no las voy a destruir, ni regalar ni prender fuego...mi problema está en ese cuadro, en ese oso gigante y sobre todo en los albums.

Supongo que llegará un día en el que tenga que mudarme, o en el que mi habitación se quede sin espacio y tenga que decidir a que cosas y a quien pertenecen esos huecos que tengo.


He de decir que todo esto no solo se refiere a exparejas, sino también a examigos convertidos en conocidos o hasta en enemigos...pero esas son otras historias que ya os contaré.


Y tu ¿de que grupo eres?





martes, 19 de febrero de 2013

Finales y principios.


Los finales felices. Los malditos finales felices. Hay hojas y hojas escritas sobre finales felices. No es de extrañar, ya que todas y cada una de nosotras hemos soñado alguna vez con nuestro particular final feliz - independientemente del color del que sea el príncipe. Yo estoy cansada de los finales felices. Me atrevería a decir incluso que el final feliz está sobre valorado.

Yo soy más de los principios. Las miradas que sonrojan, el qué me pongo de la primera cita que no te lo soluciona ni la web de Mango, la voz estúpida que ponemos cuando hablamos por teléfono con ese alguien especial, el minuto previo a la hora acordada en el que tu estómago parece albergar una fiesta, una fiesta de mariposas. ¿No son acaso los principios mucho más mágicos que los finales?

Lo peor es que muchas les tenemos miedo. Tenemos miedo a los principios. ¿Cómo se puede temer algo tan especial y único? Pues, precisamente porque tememos que llegue el final. Otro nuevo y doloroso punto final. ¿Por qué empezar algo que va a llegar a su fin? - pensamos. Mal hecho.

La vida se compone de momentos. Momentos buenos y momentos malos. Debemos disfrutar de cada paso,sin pensar en futuros obstáculos, sin pensar en las piedras del camino. Debemos limitarnos a caminar. No podemos escribir la primera linea de nuestra historia pensando en cómo va a terminar.

¿ Sabéis qué?...
¡Vivan los principios!
¿Y los finales?
Los finales, ya se verá.

domingo, 17 de febrero de 2013

¿Dónde está mi "Felices para siempre"?


Sinceramente culpo a Disney de mis altas expectativas respecto a los hombres. De pequeña mi película favorita era Cenicienta y claro me he llegado a creer que existe por ahí un príncipe azul que a lomos de un caballo blanco me busca desesperadamente por todos los lugares del mundo.


Pues lo siento pero no. Ya no creo en los príncipes azules y creo que la única forma para tener algo parecido algún día es que me compre un bote enorme de Titanlux. ¿Debería deprimirme esto? NO. No necesito un príncipe ni un caballo blanco.

Desde que cumplí los 20 he ido poco a poco perdiendo la inocencia y dándome cuenta de que es más probable encontrar un ogro mal oliente que un príncipe de ensueño por ello me he apeado del burro y he preferido concentrar todos mis esfuerzos en dejar de fijarme en lo peorcito.

Hace un tiempo una de mis amigas decía que estaba segura de que nos habíamos perdido un pequeño periodo en el que un montón de hombres atractivos, fieles, sinceros y deseosos de una relación seria salieron a la calle en busca de su princesa. Me pasó lo mismo que con los mejores vestidos en las rebajas, vete tú a saber que estaba haciendo yo, solo sé que Ba Ba Bum y se acabó, todos pillados. ¡Mierda!

He de confesar que probablemente la culpa sea mía. Voy a ser sincera con vosotras, tengo una especial predilección por meterme en relaciones que solo pueden traerme problemas. Seguro que más de una sabéis de lo que hablo. Son esa clase de chicos que desde que los miras sabes que te harán sufrir y sin embargo te lanzas directa a sus brazos a esperar que finalmente destroce un poquito de tu corazón. 

Otra de mis amigas (como me encanta nombrarlas) suele decirme que necesito tener algo que contar, que soy incapaz de vivir una vida sin la emoción que me proporcionan esta clase de sujetos. Puede que tenga razón al fin y al cabo mis relaciones “estables” no han durado mucho y la mayoría de las veces he sido yo la que ha decidido acabarlas.

A raíz de todo esto últimamente ha empezado a asaltarme la idea de que tal vez vaya a serme muy difícil encontrar alguien con quien deje de necesitar la emoción de los chicos malos. Alguien que me dé la estabilidad que en el fondo necesito. Incluso me he imaginado como la loca de los gatos y es que lo siento chicas pero por lo menos en cuanto a lo que a mí me rodea queda muy poco en lo que elegir que realmente merezca la pena.

Puede que con todo lo que he dicho alguien crea que soy una cínica o que soy demasiado pesimista. Pero a pesar de todo quiero creer que existe el amor. Tal vez no sea el amor convencional, ni duradero y tal vez no exista un felices para siempre. Pero alguien en algún lugar tiene que encajar con otro con alguien. Por eso apuesto por que sigamos enamorándonos, llorando y sufriendo pero riendo y amando porque es la única forma de saber que seguimos vivos. 

jueves, 14 de febrero de 2013

San Valentín, a tres bandas


San(dez) Valentín.Los tres puntos cardinales del 14 de Febrero.



En San Valentín mi color es el GRIS

Soy totalmente consciente de que se trata de una táctica puramente comercial, cuyo objetivo es que gastemos en regalos, flores, bombones, cenas...que en verdad debería de ser como cualquier otro día de la  semana. 

Una fecha que hasta puede llevar a parejas al conflicto, por pensar de este día diferente, por quedar mal al recibir un regalo y no darlo, tener que prepararlo porque la otra persona lo hará por ti, una lucha por intentar estar a la altura del romanticismo esperado por tu pareja y un largo etc. (NEGRO)


Pero a la vez me gusta este día:

1º) Porque (ya me iréis conociendo) soy una romántica - realista (parecen contrarios, pero es posible) empedernida.

2º) Porque qué hay de malo a que gracias a esta táctica comercial una pareja salga de su rutina diaria o que por ser San Valentín esa parte de la pareja, que quiere tanto o mas que la otra parte, pero a la que le cuesta mostrar sus sentimientos tenga una excusa para hacerlo (o al menos la que siempre lo demuestra reciba, aunque sea "por obligación" una muestra de lo que siempre da).
(BLANCO)

Cierto, no debería ser necesario tener un día fijo para ello y si, el amor se demuestra cada día bla bla bla pero a la vez ¿ A quién no le gusta recibir sorpresas, un gesto romántico o utilizar un día como excusa para que sea mas especial de lo normal? Al menos a mi no =)

Así que respetando  ambos colores solo puedo decir  ¡! VIVA EL GRIS!¡

Ah! y Feliz SI/NO San Valentín!

Amelie.



Hubo un día en el que a mí me gustaba San Valentín. Supongo que era porque, por aquel entonces Cupido y yo teníamos algo en común: ambos llevábamos pañales. Yo estaba en el colegio, el 14 de febrero, esperando en mi pupitre a que ese chico tan guapo de mi clase  me enviara un pequeño trocito de papel en el que pusiera "Me gustas". No hubo suerte. Pasaron los años y en un mundo en el que los Reyes Magos no existen, quieras que no, se pierde la magia. 

Empecé a odiar San Valentín y todo el consumismo y la cursilería que lo envuelve. Asqueaba absolutamente a las parejas regalándose ramos de rosas o diciéndose palabras bonitas porque  ¿El Corte Inglés? había marcado en rojo el día 14 del mes 2. PUF!

Mis amigas por aquel entonces - muchas unas románticas empedernidas - me argumentaban que odiaba ese día porque estaba sola. Llegué a dudar pero, con el tiempo, me dí cuenta de que no tenían razón. Da igual sola que acompañada. Da igual soltera que con ligue, novio,  potencial novio o futuro ex. No me gusta San Valentín. Me declaro culpable.

Ojo. Un ramo de rosas en un momento dado no hace daño a nadie. Ni una caja de bombones. Pero los regalos más bonitos son porque sí. Y eso es una verdad como un templo.

Así que, y dado que soy una chica mucho más a favor de que me regalen libros que rosas, os deseo un feliz día del libro.

Sandy.



Ha llegado, ya está aquí una vez más la fiesta más estúpida del año. Perdonar que sea tan directa pero es que es lo único en lo que puedo pensar cuando oigo las palabras "San Valentín". 

De verdad que me he pasado años tratando de entender como han podido vendernos tan bien esta fiesta. Resulta que alguien en algún lugar decidió que el 14 de febrero sería un día estupendo para celebrar lo mucho que queremos a nuestra pareja, comprándole la primera horterada que encontremos. Pero es que además tiene que gustarnos, porque si no nos convertimos automáticamente a ojos de la sociedad en unos rancios y amargados cuyo único problema es que no tienen un "Valentín". 

En fin, yo he vivido San Valentines con y sin pareja y el muñecajo este alado lanzando flechitas de amor, alias Cúpido, me ha dado siempre el mismo asco. Me niego, me niego mucho a tener que querer más a mi pareja un día al año porque sí. Me niego a celebrar de ninguna manera ese día que para mí solo es la transición entre el 13 y el 15 de febrero. 

Es más a mi primer novio le dije muy claramente que le querría 364 días al año (365 si es bisiesto) todos menos el 14 de febrero. Es mi pequeña reivindicación en contra de lo hortera por excelencia San Valentín. 

Tiffany's.