Por suerte yo no lo sufro, por desgracia tengo amigas que si.
Su talón de Aquiles es ese hombre, chico, ser, ente…en fin, BICHO que revolotea siempre alrededor y con un sentido del olfato demasiado desarrollado, como siempre dicen ellas: “parece que huele cuando por fin le he superado, cuando estoy bien, feliz estando sola, o feliz conociendo a alguien...en ese justo momento reaparece”.
Entonces se produce una amnesia inesperada, de repente parece que se les olvida como se portó la ultima vez, las palabras que dijo, lo malos momentos pasados y el duro “periodo de recuperación”.
Y de nuevo la historia se repite, pero ahora “es diferente” porque “él es diferente, yo soy diferente, ha madurado, ahora es de verdad…” palabras y palabras que no dejan de repetir, más que para tranquilizarnos a nosotras estoy segura de que es un intento de autoconvencimiento de que esta vez el final va a ser distinto. Porque ya se sabe que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”…aunque en la vida real no es así.
A pesar de un inicio diferente, tras un corto desenlace se produce el mismo y trágico final: cafés, clínex, rimmel corrido y un sinfín de “ soy idiota, he vuelto a caer, le odio, (y mi favorito) NUNCA MAS”.
Así que queridas, por vosotras y por nosotras vuestras amigas, ¡!BASTA! ¡ La próxima vez que ese BICHO revolotee sacar el insecticida, usar vuestra apreciada laca o hasta el matamoscas y si ya es tarde y está demasiado cerca recordar que el tacón deja marca y un tortazo puede aplastar cualquier bicho, porque aunque nosotras lo haríamos 1.000.000 de veces más estamos cansadas de tener que usar afterbite para calmar el dolor de esas picaduras, mercromina y a veces hasta puntos para curar heridas que no dejan de reabrirse.

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